Su venta esta prohibida. Son de baja calidad. Sus imágenes y sonidos son deficientes. Sin embargo, cada vez hay más venta callejera de CD y DVD de mala calidad. Pero, ¿A qué se debe su crecimiento? ¿Por qué la gente los compra si saben que son ilegales?
Uno de los principales rubros comerciales más atacados por la mafia de lo trucho es la industria discográfica, donde 6 de cada 10 CD son falsificados. Los dueños del mercado negro facturan cerca de $100 millones de pesos y se estima que este año se venderán más de 9 millones de unidades piratas. Se trata de una cifra que impacta por demás al compararla con los 5,8 millones de discos originales que se llegaron a vender en 2002, cuando la devaluación y la crisis económica transformaron a las 10 millones de unidades comercializadas un año antes en una ilusión óptica.
Pero mientras la industria formal se viene derrumbando desde 1998 – cuando se vendieron 23 millones de Cd-, la piratería creció 75% en un solo año. Los laboratorios de CD falsos elaboran desde copias rudimentarias hasta los más finos trabajos de falsificación. Los consumidores compran en puestos callejeros, ferias públicas o por delivery en sitios ilegales de Internet. Las copias no hacen diferencias ideológicas entre los autores musicales y menos de gustos, porque no se salva ni Mercedes Sosa, Charly García, Teresa Parodi, Soledad, La Mosca, Los Piojos, entre otros. Es que los más perjudicados por la piratería son artistas argentinos.
Ya que, según una investigación hecha por la Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), los CDS más falsificados son de figuras locales con 46%. Es decir, 5 de cada 10 discos truchos vendidos perteneces a personajes argentinos. Lo siguen los hispanos con 17 % y los internacionales con 16%.
“Esto confirma que el crimen organizado esta aniquilando el trabajo de los artistas, compositores, productores, músicos, estudios de grabación, trabajadores de la industria, disqueras, empleados de las mismas, distribuidoras y empresas discográficas”, sostiene el informe de CAPIF.
Por tercer año consecutivo, las ventas de los discos, en la Argentina, se desplomaron. No sólo jamás se recuperaron los 24.083.243 unidades que la industria vendió en 1998, sino que la sostenida recuperación que se venía registrando a partir de 2003 se corto en 2007 (con 18.164.947 ejemplares vendidos). Desde entonces, los números declinan.
El año pasado esa cifra se encogió a 15.985.686 discos y en lo que va de enero a septiembre de 2009 las ventas se comprimieron a 9.332.351 unidades, o sea, un 22,20 por ciento menos que en el mismo período de 2008.
Cambio cultural
¿Cómo ha crecido tanto la piratería en Argentina en los últimos años? Quienes analizan el fenómeno brindan explicaciones técnicas y económicas. Pero también, y en forma unánime, hablan de los elementos culturales y sociales que permiten que el comercio ilegal prolifere aquí sin que nadie pueda ponerle frenos.
“La gente sabe que está cometiendo un delito al comprar películas ilegales, pero no se siente culpable porque paga por ellas. Piensa que causa daño a alguien que está muy lejos y que ganará unos cuantos miles menos de los millones de dólares que podría facturar. Pero, la realidad es que se perjudica a toda una cadena de comercialización”, expresó Javier Delupí, director ejecutivo de CAPIF.
“Mirá las carpetas y elegí la que quieras; en un rato te las traigo”, afirmó Hernán, un comerciante ubicado en el Parque Rivadavia. Y aconsejó: “Son de buena calidad y cualquier problema que tengas los podes traer”
Uno de los clientes del lugar manifestó: “Compró acá porque es mucho mas económico. Y no le hago mal a nadie con eso, ya que así cuido mi economía”.
A su vez, Rita quien compra siempre jueguitos en el puesto para su nieto Agustín de tan solo 11 años, declaró: “Me parece bien que existan estos puestos de venta, porque se gasta menos dinero que comprando un CD original” Además “Mi nieto me cuenta que cuando no funciona o no le gusta el juego que le compre, como el vendedor lo conoce, se lo cambia por otro”.
Por su parte, Claudio quien es encargado de un local de Musimundo, ubicado sobre Rivadavia, casi esquina Moreno, dijó: “Uno no puede bajar el precio de los CD, el valor ya esta establecido por los proveedores, y no hay nada que hacer. La gente es la que decide. Es obvio que ante la crisis que se vive optan por comprar lo más barato. Nosotros no nos vamos a poner en contra de su decisión, no podemos hacer nada”.
Es mala porque…
La piratería ya vende un promedio de 20 millones de unidades ilegales. Los niveles de crecimiento aumentaron 14%, en lo que va del año.
“Esto, sin contar, los 412 millones de canciones que se bajan en forma ilegal, que equivalen a 31 millones de álbumes. Los números son claros: 74% de la música que se consume en la Argentina es obtenida ilegalmente, según nuestros últimos registros”, señaló Guillermo Castellani, presidente de Warner Music y secretario de CAPIF.
La nostalgia por las viejas y múltiples disqueras es un hecho. Pero nadie puede asegurar qué ocurrirá en el futuro con el sector. Lo único seguro, ahora más que nunca, es que depende de las decisiones que tome el consumidor.
“Desde CAPIF nos interesa poder transmitir la noción de que esta situación (junto con el cierre de algunas grandes cadenas, de la cámara de disqueras) es una primera consecuencia visible del avance de la piratería musical en el país, pero que tiene otras que son igualmente graves o peores a largo plazo, y que las personas muchas veces no ven, y es que la piratería de música que perjudica el desarrollo de artistas y de la cultura musical del país”, declaró Alberto Paiaro, vicepresidente de SONY MUSIC ENTERTAINMENT ARG.
“Si bien instituciones privadas como CAPIF hacen esfuerzos para combatir y controlar este problema, es necesaria una voluntad política concreta para hacerle frente”, opinó y agregó que “es importantísimo generar conciencia en los consumidores de música sobre el daño que se genera cada vez que descargan un tema o compran un disco ilegal, porque ese acto que parece inocente es el que perpetúa las formas ilegítimas de comercialización y distribución de la música que es en definitiva el trabajo de muchas otras personas”.
Es un problema que perjudica a todos. Los músicos no pueden desarrollarse, las compañías discográficas evalúan cada vez más la posibilidad de retirarse del mercado y se han perdido muchas fuentes de trabajo por la ilegalidad.
Sergio Marchi, editor general de 10Música.com. Señaló: “Estamos trabajando con las grabadoras y esperamos bajar los precios 20 por ciento. Los sellos de música tropical ya bajaron sus valores y tienen resultados”.
Mientras tanto, los sellos dicen que no pueden bajar los precios por la cadena de costos, que incluye 21% de IVA, tasa de Ingresos Brutos que depende de la localidad, pero promedia 3,5%, los gastos de grabación, promoción, marketing, regalías, derechos a Sadaic y costos de distribución y márgenes de rentabilidad.
Ante este panorama Delupí expresó: “Es que la cultura de lo pirata está muy instalada. Primero, porque existen redes de distribución que tienen una enorme aceptación. Obtienen muchísimas ganancias, tanta como se obtendrían de otro negocio ilegal, pero con poco peligro porque no tiene condena social”.
Y destacó: “Esta red esta satisfaciendo una gran demanda. La gente compra discos truchos porque le resulta mas baratos y porque lo compran en la esquina de sus casas. Pero lo que hay que entender es que de esa manera se esta asfixiando una industria”.
Redacciòn: Rocio Scheytt




















