Por Ailén Di Dío

Casos como el de Violetta, entre tanta estrella precoz en el mundo del espectáculo, donde se les hace quemar etapas a una adolescente a paso acelerado, nos hace reflexionar acerca de si es ése el estilo de vida en el que queremos que nuestras niñas se vean reflejadas.

Nuestras hijas, sobrinas y nietas están enamoradas de Violetta, el personaje de Disney interpretado por  Martina Stoessel.  Debido a la novela, todas las nenas quieren cantar y bailar, quieren ser iguales a Violetta, se compran su vestido, sus perfumes, sus pinturas y cualquier cosa que lleve su cara. Pero la vida de la protagonista no es lo que ninguno de nosotros quisiéramos para nuestras chiquitas.

En la serie, la protagonista es una adolecente que vuelve a su país natal y descubre que…

…ama bailar y cantar. De hecho, tiene mucho talento al hacerlo, pero su papá no quiere que ella se dedique a eso así que en las primeras temporadas ella lo oculta hasta que es descubierta. Durante lo que va de la novela, Violetta se enamora varias veces, tiene amigos y enemigos también, pero aunque la serie es un éxito indiscutido en todo el mundo, la vida de su protagonista no lo es tanto.

En el último BAF Week, el desfile de Benito Fernández, Martina fue la encargada de cerrar el evento pero en la mitad de la pasarela cayó desmayada. Después de la caída dijo a algunos medios que “Nada es color de rosa, todo tiene su contraparte negativa. Desde el Gran Rex hasta ahora hicimos 200 shows en total. Me la pasé haciendo y deshaciendo valijas. A veces llego a la habitación del hotel y lloro sin saber por qué, por  felicidad o por angustia, es una mezcla de sentimientos. Otras veces me siento vacía y digo: ‘¿Cómo te vas a sentir así con toda la gente que te quiere?’ Pero se extraña mucho.”

Martina tuvo que dejar el colegio hace ya tres años debido a su trabajo, además dejó amistades, cumpleaños, salidas, todo lo que un adolecente quiere y necesita; y como si eso fuera poco el éxito la llena de estrés, tiene que cuidar su cuerpo permanentemente al punto de usar el jean más chiquito de adulto.

Una historia bien conocida de niños que pierden su niñez por trabajar, no sólo pasa con estrellas de la música como Violetta o Justin Bieber, sino también con jugadores de fútbol, padres que quieren vivir del talento de sus hijos, hijos que queman etapas, pierden su niñez y muchas veces caen en vacíos existenciales que luego quieren llenar con alcohol, drogas y otros excesos. ¿De verdad es esto lo que queremos para las próximas generaciones?

La psicología enuncia lo que la Biblia decía desde mucho antes: “Instruye al niño en su camino y nunca más se apartara de él”. ¿De verdad queremos instruir a nuestras nenas en mentirle a los padres o en el hecho de que la belleza es sinónimo de hiper flaca? Mi opinión personal es que ni los propios autores de la novela quisieran esto para sus hijas.

Es que lo que le pasa a Martina es lo que le pasa a cualquiera sin Cristo, podemos tenerlo todo, pero el único que lo llena todo en todo  es el espíritu santo de Dios. Instruyamos a nuestras nenas en esto y no serán unas Violettas más. Por mucho brillo que tenga esta novela, por más fama y más de moda que este, no todo lo que brilla es oro.