Por Damián Marcovechio
El inicio de la Copa América despertó un nuevo interés por ver si, de una vez por todas y tras larga sequía de títulos, la Selección Argentina, de la mano de Messi, levanta una nueva copa.
Las miradas están centradas en el actual astro argentino que aun no pudo saldar esa cuenta pendiente que dice que todavía no pudo lograr un título importante con la Selección Mayor (ya lo hizo con la Juvenil en 2005 y la Olímpica en 2008).
Damián Marcovechio, confeso admirador del actual dueño de la 10 albiceleste, se refirió a la actuación en la reciente goleada por 5 a 0 frente a Panamá: “Y a los 61’ Martino nos dio el gusto a todos y entró el. Augusto Fernández le cedió su lugar, Mascherano le dio la cinta de capitán. Esa que para algunos no tiene la personalidad necesaria para llevar puesta. Y le bastó sólo 7 minutos para recibir de carambola un rebote en la cara del incansable Pipa Higuain, quedar mano a mano con el arquero y colocar la pelota contra el palo derecho de Penedo. La magia siguió cuando a los 68’ con un golazo de tiro libre puso el 3-0 y ya les había pagado con creces a todos los argentinos que estaban en el estadio. Diez minutos más tarde el 10 volvió a marcar para llevarse la pelota a la casa. Más tarde llegaría un pelotazo de 50 metros para Rojo, como los que se cansa de tirarle a Jordi Alba todos los fines de semana en el Barcelona. Rojo la bajó de cabeza y el Kun Agüero puso el 5-0 definitivo. Le alcanzaron poco menos de treinta minutos para que el capitán, el 10, el líder tímido de la selección Argentina conteste dentro de la cancha que todavía tiene una cuenta pendiente con esta camiseta. En Chicago, en la tierra de Jordan, Messi se vistió de líder futbolístico y para que podamos creer una vez más que este es el año de la foto con la Copa. Esperemos que el equipo lo acompañe.”