Por Nacho Lanzani*

Todos hablan de Pokemon Go; bien, mal, con datos, sin datos, habiéndolo jugado o no. Se generaron miles y miles de contenidos sobre el juego para móviles más descargado de la historia, pero ¿Hay que sumarlo a vida cristiana o demonizarlo?; ¿Juzgamos o aprendemos?. Sobre mucho de esto vas a leer a continuación.


Reseña del juego para los que no están en tema

La aplicación ya se descargó más de 100 millones de veces en celulares Apple y Android, y la empresa Nintendo ya tiene ganancias aseguradas de U$S 126 millones solo en beneficios directos. Destrozó TODOS los récords del mercado de videojuego.

Pokemon Go es un videojuego pionero en realidad aumentada, esa es la gran diferencia con el reto. Es de fácil acceso, registro y acción de juego. Debes buscar, capturar y luchar con los personajes de la saga Pokemon escondidos en ubicaciones del mundo real, lo que establece que hay que desplazarse físicamente por las ciudades para alcanzarlos. La aplicación refuerza el concepto de interacción social, ya que obliga a reuniones físicas de los usuarios en distintas ubicaciones de sus poblaciones.
Dato para los que lo juegan “El uso simultáneo del acceso a Internet móvil, GPS, giroscopio, la pantalla táctil y la cámara se convierte en una combinación letal para la autonomía del equipo. Para optimizar el uso se recomienda activar la modalidad de ahorro de energía dentro de la configuración del juego y bajar el brillo de la pantalla. También se puede deshabilitar la modalidad de captura de un pokémon con realidad aumentada, pero por supuesto, de esta manera se pierde parte de la gracia que tiene el juego”, afirmó Guillermo Tomoyose del Diario La Nación.

Pokemon Go, la Iglesia, la realidad aumentada, la maldición y la oportunidad.
Esta app salió en Australia, luego EE.UU., Europa y en estos días en Latinoamérica. Como trabajo en Social Media y este tipo de información vuela por las redes, desde el minuto cero quise saber de qué se trataba, luego al ver qué no llegaba a Argentina desestime saber más y Iglesia Ejército de Salvacióncuando se habilitó aquí necesite saber TODO. Desde hace días se hacen chistes sobre que pasaría con los usuarios, cuántos celulares se robarían, cuántas notas con periodistas en calle se realizarían, cuántas muertes habría por gente manejando y jugando, cantidad de accidentes directos e indirectos por el uso exagerado del juego y muchísimas variantes más. TODO ESTO ESTÁ PASANDO AHORA EN CIENTOS DE PAÍSES.

Este juego no es un buen juego si no salís a caminar, pero caminar en serio, kilómetros y kilómetros buscando y cazando bichitos. Tiene muchas ventajas en ese aspecto, porque es el primer juego que requiere de movimiento espacial y provoca que millones de personas se junten, vinculen y charlen fuera de sus casas.

Ahora vamos al punto que nos trae, ¿qué tienen que hacer las Iglesias con este fenómeno?; ¿Cómo deberían actuar los Pastores hacia los fieles?; ¿Los cristianos serían mal influidos por jugarlo?; ¿Pokemon es diabólico?; ¿Nintendo quiere matar a los misioneros cristianos?. Leí un montón de preguntas así en las redes y webs.

Rick Wiles, Pastor y director Trunews cuenta en esta Nota  que “Satanás, se dirige a las iglesias con los demonios, cibernéticas digitales virtuales. Están poniendo demonios dentro de su iglesia. Están apuntando a su iglesia con la actividad demoníaca. Esta tecnología será utilizada por los enemigos de la cruz con el objetivo de localizar y ejecutar a los cristianos”. Aporto una solución para que no sean encontrados y perseguidos: no descarguen ni usen la App.

Conocí decenas de significados de los nombres de los personajes de la saga y obviamente, genera una inquietud fuerte, pero algo que me llamo la atención, es que en ninguna publicación tiene la fuente certera de quién hizo las traducciones o de algún profesional que avalará estos datos. Desde su presentación en el año 1996, Pokemon fue marcado como diabólico, pastores prohibieron usar estos juegos, ver los dibujos animados en tv, entre otras cosas. Hay que ser firmes y saber que el Diablo busca diferentes formas para alejarnos de Dios, pero siempre es uno quién decide si se afirma en su fe o permite cambiar sus principios por los que propone un videojuego.
En este caso estamos antigle2e algo muy distinto, aunque con los mismos personajes. Así como líderes y pastores de iglesias limitan a su fieles -y también asustan-, muchos otros se animan a verlo como una opción más para compartir la Palabra de Dios.

Encontre muchísimas posiciones positivas sobre cómo aprovechar el juego para predicar. En la “Iglesia del Salvador”
de Buenos Aires, Argentina, el Pastor Leandro Cornou lanzó una campaña para que la gente llegue a su iglesia, caze pokemones y luego se “lleve a Jesús”. En sus palabras: “Pueden cambiar las formas, pueden pasar los modelos, pero no el mensaje. La imprenta, la televisión, Internet, y ahora los juegos de realidad aumentada son simples herramientas para comunicar nuestro mensaje”.

En la iglesia ‘Faith Christian’, en Ohio, Estados Unido destacan a la sociedad que su iglesia es una Pockeparada y allí los jugadores pueden recargar la batería de su celular, tomar una bebida y en mismo cartel suman el texto: “Del lado de afuera, encontras Pokemones, si entras encontrarás a Jesús”. En otra nota  Pastores cuenta que hay que dar señales de “bienvenida” en el exterior y anigle3imar a los jóvenes a entrar ofreciendo algo para tomar y comer, jugar dentro del edificio y a la vez compartir de Jesús.

Algunas ideas para aplicar en tu iglesia
Creo que en las deficiencias de la aplicación, encontramos oportunidades: – Consume muchísima cantidad de datos móviles. Invitalos a usar WiFi en la iglesia. – Pasan horas caminando. Invitalos a sentarse, tomar algo, jugar en el predio. – Cómo es algo nuevo, empatizar con el uso del juego es buena herramienta. – Charlar sobre algunas cuestiones preventivas para evitar riesgos con el uso VER AQUÍ. 
Cerrando la idea

Estamos en un tiempo de la historia en que imponer sin charlar no da resultado, queremos resolver un problema de tecnología con herramientas antiguas, buscamos cambiar actitudes sin pensar, escuchar, reflexionar y enseñar al que tenemos en frente nuestro. Juzgar y sesgar no es el camino. En la era de los datos abiertos y desarrollos superadores, nos limitamos a gritar ¡NO! a todo lo nuevo que aparece sin notar que hay diferentes formas de ver los hechos, porque los hechos no son más que interpretaciones personales.

Sobre Pokemon Go se dan datos de violencia, muerte y maldiciones sin dar fuentes, se clickea el botón “compartir” de Facebook sin dejar lugar a la duda. NO VERIFICAMOS LO QUE DICEN, “pero si todos comparten debe ser verdad”, me dijo un día un familiar. No busco defender a Pokemon, pero si vamos a hablar certeramente hay que decir MUCHO más de que “son del diablo”.

Me rehúso a entrar en el huracán e la demonización porque quiénes usan estos juegos son personas, chicos y grandes que necesitan de Dios tanto como yo que voy a la iglesia cada fin de semana. No dejo de lado que quizás algo espiritual puede moverse a través de las motivaciones de los que crean estos juegos, pero si “somos más que vencedores en Cristo” y nos guarda siempre, prefiero PENSAR Y ACTUAR parándome en la oportunidad que tengo delante: una gran herramienta de geolocalización que acercará a miles y millones de personas a las gimnasios y pokeparadas que encontrarán en la puerta de Iglesias, centros de rehabilitación de adictos, comedores, lugares de reunión donde Dios está y que personas dispuestas a compartir su fe podrán recibirlos en amor y fraternidad y contarles del amor de Jesús.

Mientras escribo esto, veo a 4 chicos y chicas que en sus pantallas se nota que juegan con la realidad aumentada y hablan fuerte sobre donde están los bichitos más cercanos. ¿Será que hay una oportunidad para saber dónde se están juntando miles y miles de jóvenes en cada ciudad? La respuesta es SI. Aca tenes el MAPA DE LAS POKEPARADAS  y podes descubrir si tu iglesia es una de ellas.

“Si tanto nos preocupa que Satanás tomé la vida de quiénes juegan a Pokemon Go, podríamos terminar de leer esta nota, buscar en qué lugar cercano hay gente jugando y salir a contarles que la mejor pokeparada está en El Calvario, el lugar donde Jesús dió su vida en la Cruz y que a través de Él encontramos VIDA y ese sí, será un buen final para un juego”

Una aplicación no es demoníaca, un juego no es asesino, un usuario de teléfono no es una persona para despreciar y dejar de lado. No estigmaticemos, seamos cercanos, no nos alejemos de lo que pasa en la sociedad. En oración podemos derribar las murallas espirituales, pero hablando persona a persona podremos ver vidas cambiadas.

Quizás, Pokemon Go, es otra puerta abierta para ver a Dios manifestarse en nuestras familias, barrios, ciudades y países.
Por esto y mucho más, quiero a Pokemon Go en mi iglesia!

Espero sus comentarios, quiero saber qué opinan de esto. Cuenten sus historias y por sobre todo, si Dios trae salvación a vidas que utilizan la aplicación! Dios los use.

Por Nacho Lanzani
*Social Media Manager. Director de LATAM CROSS.
www.nacholanzani.wordpress.com