Por Pablo Colombo (*)

Seguramente tenés tarjeta de crédito (igual que yo). Seguramente hacés el mayor esfuerzo por pagar el total del resumen para no pagar intereses por la financiación del saldo impago. Y eso está muy bien.
Pero ¿sabías que aunque pagues el total del resumen, aunque hagas compras en cuotas sin intereses, aún así, si comprás algo de $1000, terminás pagando $1012???
¿Cómo es esto? Si revisás el resumen podrás comprobar que tu compra (en un pago o en cuotas) no tiene ningún recargo. ¿Cómo entonces te digo que pagás un 1.2% más por cada consumo con tu tarjeta?
Veamos. En todas las provincias que conozco (tal vez tengamos alguna en la que no se cobre) existe el impuesto de sellos. Esto se cobraba hasta hace poco tiempo solo para, por ejemplo, los contratos de alquiler. Debían pagar un sellado (impuesto de sellos) en el Banco por el acuerdo entre partes que habían firmado locador y locatario. Un buen día, a algún funcionario se le ocurrió que cuando usamos la tarjeta de crédito, también estamos pactando un acuerdo con terceros. Nosotros nos llevamos un producto (o pagamos un servicio) y la tarjeta se obliga a pagarle al comercio. El comercio recibe su dinero (menos comisiones e impuestos), la tarjeta se lleva las comisiones por transacción y nosotros los consumidores nos llevamos el producto comprado o el servicio utilizado. Entonces dijo el funcionario “¿y el Estado qué se lleva?”. Esto es un acuerdo entre partes, debe pagar impuesto de sellos.
Y así surgió el impuesto de sellos aplicado a los consumos con tarjeta de crédito. Hasta hace un tiempo era del 0.6%, y ahora es del 1.2% de lo consumido.
Entonces, en el resumen de tu tarjeta, al final del mismo verás un ítem “Impuesto de Sellos” que representará el 1.2% de todos tus consumos. ¡Aunque hayas comprado en cuotas sin intereses!
Ahora imagínate esto: si usás tu tarjeta de crédito habitualmente por $10.000 cada mes, pagarás (casi sin darte cuenta, porque nadie revisa a fondo el resumen) $120 cada mes en concepto de impuesto de sellos.
Es decir que al final del año habrás pagado ¡$1440.- de impuesto de sellos!
No sé vos, pero a mí me encantaría que a fin de año me llegue un sobre con esos $1440 adentro, ahorrados.
También existe el seguro de vida sobre saldo deudor, pero ese es otro cantar, ya hablaremos de él.
Entonces, si tenés la posibilidad y el disponible de dinero, para pagar en efectivo o con tarjeta de débito, harías bien en no usar la de crédito, te vas a ahorrar mucha plata. Juntala y a fin de año auto regálatela.

(*) Pablo Colombo es Contador público, Administrador de Empresas y autor del libro “Liderando mis finanzas”.