Por Gustavo Romero

Los derechos son enmarcados por la ley. Esta ley existe como marco para regular lo que se puede y lo que no dentro de las prácticas usuales en cada país o cultura. ¿Es malo un pecho femenino? No. Por supuesto. Es más: el pecho femenino es el vínculo tangible que hay entre la madre y el bebé, quienes fueron una sola carne, después de parir. En el amamantamiento se transmite vida, amor, protección etc. Cuando se amamanta es imprescindible la mirada entre mamá y bebé. Y de eso se trata. De la mirada.

La mirada separa lo público de lo privado. Y si algo caracteriza a la mujer es la sensualidad de lo privado, lo delicado, lo suave.

Se habla de igualdad para con el hombre ¿pero para qué quiere ser iguales? ¿Acaso ser diferente te hace inferior? Yo creo que hay complementariedad. Los mismos órganos sexuales, la forma de ver la vida y los sentimientos dan cuenta que hombre y mujer se complementan.
Vi adolescentes en la manifestación. Chicas que luchan por derechos sobre su cuerpo rompiendo la delgada línea entre su cuerpo y el de un niño por nacer.

Pero más allá de la lucha de derechos de un adulto, me preocupa el mensaje que damos a los niños. El mensaje de que el cuerpo puede ser exhibido sobre todo en tiempos donde debemos cuidarlos de la divulgación en las redes sociales. El mensaje que los derechos se obtienen por la fuerza. El mensaje que la intimidad ya no existe sino que se publica.

Como padres tenemos la obligación de sostener la línea límite entre el derecho y el deber. Entre la intimidad y lo público.