Por el Dr. Gabriel Flores Ciani

Poderes internacionales tratan de forzar un modelo deshumanizante en todo el mundo y dentro de este plan está la legalización de la práctica del aborto en las naciones.
Esto llevará al mundo a una profunda crisis de valores y moral que traerá como consecuencia la involución y aun la destrucción de la civilización actual tal como la conocemos. Qué mejor ejemplo de esta crisis moral sino la destrucción de la vida en su propio origen (el momento de la concepción/fecundación).
Sin los valores éticos, morales y espirituales en defensa de la vida desde la concepción, la gente perderá su dignidad como seres humanos. Por lo cual consideramos necesario defender la vida humana desde sus inicios. No hacerlo nos convertiría por omisión en participes de la más grande violación de los derechos humanos: la muerte de inocentes que no pueden defenderse a sí mismos.
A los defensores de la vida de los niños por nacer se los discrimina o se les ignora pareciendo que incluso éstos se avergüenzan de serlo, confundidos por las medias verdades y argumentos de los que defienden el aborto, no teniendo en cuenta que si se legaliza esta práctica la nación se hundirá en un pozo moral.
Las inmensas mayorías están a favor de la vida desde el momento de la concepción. Minorías quieren imponer la muerte, el caos y la desintegración social para así dominar a través del miedo a los pueblos de la tierra.
Detrás del proyecto de legalización del aborto están los intentos de relativizar y remover el derecho internacional y la Constitución Argentina.
En la legalización del aborto está el objetivo de la desintegración de las bases sociales/familiares de la Argentina, provocando así su fácil dominio por el espíritu de materialismo mundial que desea esclavizar a las personas sin distinción de raza, clase social, educación, religión, etc.
La idea central de las causas como la del aborto, la legalización de la marihuana, entre otras, es acabar con los valores y reemplazarlos por un mundo sin ellos.
Los movimientos pro aborto se creen superiores, más inteligentes que los demás, tratando de ignorantes a los defensores de la vida. Se sienten exentos de todo juicio moral ya que piensan que los niños por nacer no son seres humanos desde la concepción.
Estos movimientos quieren dictaminar quién nace y quién no… ¿son acaso los dueños de la vida de los niños por nacer?
Detrás de la supuesta libertad de decidir de las mujeres sobre su cuerpo -la cual es una mentira ya que el embrión no es la madre, porque está constituido por la combinación de la genética del padre y de la madre, tiene sus propias células y órganos- está la filosofía hedonista (tendencia a la búsqueda del placer y el bienestar en todos los ámbitos de la vida). Esta filosofía tiene por finalidad degradar las mentes de nuestros jóvenes de tal manera de cortarles las posibilidades de pensar y construir una sociedad mejor.
Los intentos de legalización del aborto no son algo improvisado, liderado por un pequeño grupo de personas (muchas de ellas bien intencionadas pero confundidas por una filosofía que va contra la vida), sino de los poderes mundiales que invierten millonarias sumas de dinero para controlar el crecimiento de la población mundial a través de la ideología de género (las parejas homosexuales no pueden reproducirse), y la pretendida guerra entre el sexo masculino y femenino (si el varón y la mujer están peleados no se producirán nuevos nacimientos). Dentro de este plan sistemático de reducción de la población mundial encaja la promoción del aborto (si se matan niños por nacer no hay aumento de gente en el mundo).
Defendamos la vida desde la concepción para que la bendición y la paz reinen en los hijos de nuestra nación.