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Hay que saber ser

Hay que saber ser perseverante.  A tener la actitud de ser firmes en alcanzar un objetivo. Seguir pese a todo.  Tomar la decisión teniendo en claro que no siempre va de la mano de las ganas o el sentimiento, por eso aunque no se sienta placer tal vez sea el camino correcto o el mejor. Llegando a conocer que no debemos andar por la búsqueda del bienestar personal simplemente, sino también buscando la felicidad de quienes nos rodean. En el mundo somos más que uno.

Hay que saber ser constantes frente al propósito. Afinando nuestros oídos a la voz de quién vale la pena escuchar. Alejándonos de los que destruyen. Rodeándonos de personas que edifican.

~ Cuanto más alto vueles, más van a intentar bajarte pero tú elevas la altura. ~

Hay que saber caminar siendo quienes somos, buscando lo que buscamos, creyendo lo que creemos sin hacerle caso a los que señalan, a los que pasan la vida juzgando, a los que se entretienen criticando.

~ Ellos esperan por tu tropiezo y lo celebran, tú te estableces y vuelves a empezar. Mientras avanzas deja que sigan hablando, porque cuanto más cerca estás de llegar, más te preguntarán por qué estás tan empecinado si cuesta tanto. Es que las personas de la banca, las que se sientan a esperar que salga el sol para comenzar, éstas jamás entendieron lo que hay que saber ser. ~ (Esforzarse y ser valiente)

Necesitamos personas que vivan lejos de lo lógico, por demás de lo normal. Que vayan a donde nadie más quiere ir, que sean una historia vigente que afecte la sociedad. Que sean conquistadores del mundo. Que revolucionen el promedio. Que quiebren el pronóstico.

Hay que saber ser luz en medio de la oscuridad.

No importa cuántas veces te caigas sino que siempre te levantes una vez más.

No interesa lo difícil que pueda ser sino cuanto te esfuerces.

No se trata de que falles sino de que jamás dejes de intentarlo.

No tiene que ver con las tinieblas que te rodean sino que el brillo de tu alma.

Depende de cómo actúes frente a la adversidad lo que marcará la diferencia entre los que llegan y los que abandonan.

~ Serás lo que debas ser o no serás nada ~

Creer para ver

Al comienzo todo empieza sin demasiada información. Tenemos el  atrevimiento de descubrir lo desconocido. Por obligación tal vez, pero con algún  propósito divino. Crecemos disfrutando del poder de la imaginación. Sin demasiadas obligaciones, sin tanto control de las posibilidades. Volamos  creyendo que podemos hacerlo. No hay limitaciones que impidan a un niño jugar sin la necesidad de un juguete. La perspectiva que logra disfrutar de algo que para los demás no es nada.

Al pasar por los días el tiempo no para y algo tuvo que haber cambiado. Los pequeños momentos que nos hicieron crecer. Fuimos aprendiendo que  se puede reír casi tanto como se puede llorar.

De alguna u otra manera reclamamos a gritos por los errores que nos hicieron daño. Por esos momentos que nos lastimaron de rebote. Por las malas  decisiones de quienes nos rodearon. Pagamos por cosas que no teníamos nada que ver.

Las actitudes de frente a la vida son las voces silenciosas que dan a conocer  lo que está en nuestros corazones.

Entonces casi de sopetón, volvemos a empezar sin demasiada información. Salimos al mundo real donde lejos de la fantasía, nada se da por arte de  magia, donde se necesita esfuerzo y valor para un final feliz.

Cuando crecimos así también fuimos obteniendo responsabilidades y con los golpes de los errores fuimos madurando pero sin entender lo que esto  significaba cambiamos la perspectiva. Empezamos a soñar conociendo las limitaciones, es lo que hace que muchas veces las circunstancias difíciles  nos descoloquen.  Todo se torna difícil, todo se vuelve complicado. Es cuando el vaso siempre está medio vacío.

Por generaciones y generaciones la vida siempre fue igual. Para todos son las mismas reglas. El que uno alcance la felicidad no tiene que ver con su condición al nacer, sino con como encara el vivir cada día.  Aquellos que entendieron para lo que han sido creados y fueron en busca de su propósito sin importar cuán difícil sea.

La vida es hermosa mientras sepamos vivirla. No siempre es como lo pensamos, sino como decidimos aceptarlo cuando renunciamos a intentarlo. Dejamos de creer que podíamos lograrlo.  Desde niños se nos ha enseñado que lo esencial es invisible a los ojos, debemos aprender a mirar con el corazón. En algún momento perdimos la visión de ver más allá de lo natural y es lo que necesitamos recuperar.

~ Todos tienen la capacidad de creer y es todo lo que se necesita para poder ver ~

No puedo hacerme más el tonto

Cuando me despierto sin tener una idea clara de porque es así. Cuando me levanto sin saber en verdad porque lo estoy haciendo. Cuando comienzo un día sin un propósito, sin un sentido. Entonces es cuando comienzo a sobrevivir.

Disimulo. Actuó. Finjo. Esquivo mis problemas distrayéndome con cosas que no valen. Me distraigo en un bienestar momentáneo. Y así sigo, sin una solución clara que me cambie. Reconociendo la salida pero sin querer tomarla. Tal vez sea por dolor, por rebeldía. Pero sigo aquí, sin saber realmente que hacer.

Los gigantes están aunque me tape los ojos. La tormenta no termino aunque me refugie bajo tierra. Y sé que si no hago algo pronto, el juego me terminara ganando.

Ya no puedo hacer como si nada pasara.


No puedo continuar viviendo una mentira. Haciéndome el superado, haciéndome el que todo está bien. No puedo continuar con esta farsa de ser alguien que no soy. En algún punto de mi vida perdí el rumbo, desvié mi mirada de lo que valía la pena. Me aleje de mi propósito. Le volteé la cara a Dios.


Ya no puedo hacerme más el tonto, te necesito conmigo.

Eres mi regreso a la vida.

Eres la brújula que me enseña el camino.

Eres la guía que me muestra el rumbo a seguir.

Es la inmensidad de Tu amor que me alcanza a dondequiera que vaya, que vea a donde vea estará la dimensión de Tu hermosura.

Eres todo para mí. Quien me satisface con tal solo una mirada. Quien me llena por completo con tan solo su presencia. El cual amo de una forma inexplicable. El cual me ama de una forma incomparable esperando por mi cada mañana.

Él es quién se roba mi admiración. Quien no deja de sorprenderme. El que me da aunque no lo merezca. Mi Papito querido. Mi tierno y dulce Amado. El que enamora mi alma. Aquel a quien anhelo desesperadamente. Aquel que apasiona mi corazón.

Él es mi protector. A quien amo como jamás en la vida creí poder llegar a amar. Quien captura la atención de todo mi ser. Es quien me hace seguir. Es quien me da la palabra justa cuando más la necesito. Es quien me hace reír. El generador de mi felicidad. Es mi respirar. Mi más bello sentir. Mi amigo fiel. Es muchísimo más de lo que pueda decir. Es quien le da sentido a mi vida. Quien me enseña a volar. Quien me invita a soñar. Quien me lleva a vivir en un mundo sobrenatural. El que hace que busque en el cielo mi hogar.

Porque cuando estoy con Él, el tiempo se para y ya nada importa más. Bajo Sus alas me siento protegido. A su lado me siento seguro. En Sus brazos puedo descansar.

Es mi sustento, mi luz de cada día.


Y lo amo, lo amo porque Él me amo primero.


~ No puedo hacerme más el tonto, te necesito conmigo ~

Diseñados para adorar

“Entonces Pedro le dijo: Aunque todos te abandonen, yo no te abandonaré. Jesús le respondió: Pedro, no estés tan seguro de eso; antes de que el gallo cante, tres veces dirás que no me conoces. Pedro le contestó: Aunque tenga que morir, yo nunca diré que no te conozco.” Mateo 26: 33-35

Es fácil hablar y elaborar frases llenas de amor y fidelidad. Suena fácil decirlo y eso le da un cierto grado de convencimiento incluso para uno mismo. ¿Pero entendemos verdaderamente lo que estamos hablando? ¿Comprendemos lo que estamos diciendo? ¿Somos conscientes del precio que valen esas palabras? El punto no es que no sentimos lo que estamos gritando, sino que a la hora de experimentar lo real nos quedamos mudos. De pronto nos damos cuenta que nunca nos imaginamos pasar por circunstancias en la vida donde íbamos a querer abandonar. Que muchas veces los momentos difíciles por los que nos tocan vivir hacen que terminemos mirando a Jesús de lejos. Que lo que tanto alguna vez fue ensordecedor termina siendo simplemente un murmullo. Es cuando caemos a la realidad de que un hecho vale más que mil palabras.

Comenzamos a quitarle importancia a lo fundamental, la iglesia se mira a distancia, la intimidad se vuelve fría y hacemos lo que antes no podíamos hacer, se da a conocer el alcohol, el cigarrillo, los tatuajes, los piercing, el boliche, y demás. Negamos a Jesús por primera vez en CUERPO.

Comenzamos a quitarle importancia a lo fundamental, la Biblia se mira a distancia, la oración se vuelve invisible, nos llenamos de televisión basura y de música grosera sin sentido, se da a conocer el hecho de levantarse sin saber por qué vivir, nos olvidamos de lo eterno. Negamos a Jesús por segunda vez en ALMA.

Comenzamos a quitarle importancia a lo fundamental, Dios se mira a distancia, el Espíritu Santo desaparece, se dan a conocer las tinieblas. Negamos a Jesús por tercera vez en ESPIRITU.

Lo que Jesús le quería decir a pedro era que antes de que terminará la adversidad, antes de que la noche termine, antes de que vuelva a amanecer, no iba a soportar la situación y se alejaría, es esa distancia la que termina negando con todo lo que somos que no lo conocemos. Es esa actitud vacía de vida que hace que Él se vuelva un extraño en nuestra crisis.

Esto es lo que hace que volvamos a pescar (Juan 21:8). Que volvamos al lugar de dónde Dios nos había rescatado. Esto es lo que hace que tiremos la toalla para lo que fuimos diseñados.

De pronto algo ocurre y recordamos que ese toque divino es parte de la Mano de Dios obrando. Oímos Su voz y corremos a Sus brazos desesperados. Volvemos a la mesa con Jesús (Juan 21:7-14).

“Cuando terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Pedro: Simón, hijo de Juan, ¿Me amas más que a estos? Él respondió: Si, Señor. Tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Entonces cuida de mis seguidores, pues son como corderos. Jesús volvió a preguntarle: Simón, hijo de Juan, ¿Me amas? Pedro le contestó: Si, Señor. Tú sabes que te quiero. Jesús le dijo: Entonces cuida de mis seguidores, pues son como ovejas. Por tercera vez le dijo: Simón, hijo de Juan, ¿Me quieres? Pedro se puso muy triste de que tres veces le había preguntado si lo quería. Entonces le contestó: Señor, Tú lo sabes todo; Tú sabes que te quiero.” (Juan 21:15-17)

¿Me amas más que a estos? ¿Me amas? ¿Me amas?

Que nada muera a tu primer amor. Que nada te detenga. Que nada impida que lleves a cabo tu propósito. Que nada te aleje de Él. Seguí adelante, no importa cuán difícil sea. Y si te alejaste, vuelve, porque Jesús aún está esperando por ti.

“Después le dijo a Pedro: SÍGUEME.” (Juan 21: 19)

Fuiste diseñado para adorar.

Hay algo que quiero enseñarte

A medida que fui creciendo, fui notando a su paso la maldad que el mundo escondía en medio de la sociedad. Casi como invisible, casi como aceptable, casi como una resignada costumbre. Siendo publico del dolor ajeno y desconocido o siendo aun mas cercano, ambas partes generaban una angustia en mi corazón y un pensamiento que no dejaba de sonar: Si a mi me pasará Señor, yo no lo soportaría. Cuando llega un día imposible de prevenir y nos golpea la cara, amenazando tal vez con destruir todo, entonces es allí cuando vivir se vuelve difícil, muy difícil. Por un lado conocía la salida y sin embargo por alguna curiosa razón no la tomaba. Será por enojo, será por capricho, será por tonto, pero me había alejado.

De pronto das un párate para intentar comprender donde las cosas puede volverse mas oscuras o podemos entender, entender que todo nos ayuda para bien. Posiblemente si no hubiese pasado por estas cosas, no podría escribirte hoy: ¡SEGUÍ ADELANTE PORQUE VALE LA PENA!¡PORQUE AUNQUE CUESTE SE PUEDE!


Estas cosas son las que nos ayuda a crecer, a hacernos fuertes. Aprendiendo a cambiar la actitud, a que cambie la perspectiva de la vida. Entonces cuanto más grande es la pelea, más grande es la victoria. Pero esto va a depender de como encaremos las circunstancias. Es decir, seguramente lo más fácil sea abandonar y ser invisible en el mundo, uno más de la estúpida corriente rutinaria y sin sentido, un cobarde más que deja que se la muera la esperanza tirándose a llorar ante cada problema sin encontrar la solución. La solución está en seguir. En seguir sin importar tus fuerzas sino dejando que Dios tome el control.

Poder? esa es tu decisión. Lograrlo? esa es tu decisión. Darte por vencido? ese será el error más grande de tu vida. ¿Cuál es la decisión que debes tomar? SEGUIR, entendiendo lo que alguna vez se nos habló: En este mundo van a sentir dolor ante los obstáculos que se les presentará en el camino, pero tranquilos, Jesús les dará la victoria.

Muchas de los momentos difíciles que pasamos son a causa de los errores que cometemos o que cometen quienes nos rodean y queremos, y eso hace que nos afecte. Pero las malas reacciones, el desanimo, los pensamientos negativos, el querer constantemente renunciar, todo esto son herramientas que usa el enemigo para querer alejarnos de Dios.

¿Creen que el diablo se tomaría tantas molestias de desarrollar todo un plan de ataque contra ustedes si fueran unos insignificantes creyentes? Yo creo que si éste (derrotado) quiere alejarte del Padre, es porque descubrió que en las manos de Dios serás la herramienta preciada más poderosa que existirá para extender el Reino de los cielos por el mundo entero. Aunque quiera engañarte y quitarte el valor que tiene tu existencia, fuiste diseñado para ser un tesoro celestial que conquistará todo lugar donde tocase la planta de su pie. En Él está la solución. Él es la decisión que debes tomar.


- Señor, ¿Por qué tengo que pasar por todo esto?

- HAY ALGO QUE QUIERO ENSEÑARTE

- Confío en vos Papá

-YA HAZ APRENDIDO.

La dimensión de creer

Cuando la vida se complica un poco. Cuando pareciera que todo vuelve y volvemos nosotros. Cuando sentimos que ya no damos más. Cuando las cosas comienzan a andar mal. Entonces lo que marcará la diferencia entre los que creemos y los que no, será la actitud que tomemos ante las dificultades. Se trata de entender, aprender y vivir. Y no de meras palabras. Tiene que ver con seguir a pesar de las circunstancias.

¿Quién dijo que sería fácil? “En este mundo afrontarán aflicciones…” Juan 16:33a

¿Quién dijo que todo está perdido? “… pero ¡Anímense! Yo he vencido al mundo.” Juan 16:33b

El punto está en la parte del vaso que estés mirando. La voz a la que estás reaccionando. ¡No interesa cuanto cueste! ¡No importa lo difícil que sea la situación! Debemos aprender a perseverar, a ser constantes. Después de la lluvia sale el sol y al pasar el desierto llegaremos a la tierra prometida. Adora en medio de la crisis. Confía en que todo va a estar bien.

Una vez descubrí la voz de Dios contraria a este mundo. Entonces descubrí las oportunidades en medio de los problemas. Empecé a conocer que todo lo malo por lo que estaba pasando me ayudaba para bien aunque muchas veces no lo podía entender. Era simplemente pasar por un proceso donde mi carácter se formaba. Donde mi fe se hacía grande y fuerte. Llego un día donde descubrí la dimensión de Su Palabra y ya nada volvió a ser igual.

Que cuando un sueño se muera, sea porque se ha hecho real. Que los problema no impidan que alcances tu propósito. Que nada te detenga aunque lo veas lejos. Solo CREE.

¿Quién dijo que sería imposible? “Jesús le dijo: ¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios? Juan 11:40

¿Quién dijo que ya no hay nada por hacer? “Jesús les respondió: Para la gente eso es imposible, pero todo es posible para Dios” Lucas 18:27

¿Quién dijo que no hay respuesta? “Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán” Marcos 11:24

¿Quién dijo que una mala noticia era el final? “Sin hacer caso de la noticia, Jesús le dijo al jefe de la sinagoga: NO TENGAS MIEDO; CREE NADA MÁS.” Marcos 5: 36

¿Quién dijo que Dios no puede hacerlo? “Porque para Dios no hay nada imposible” Lucas 1:37

¿Quién dudo? “¿Como que si puedo? Para el que cree, todo es posible” Marcos 9:23

¿Quién sigue acá? “Luego Jesús le dijo: ¡Ve! Todo se hará tal como creíste” Mateo 8: 13

~ NACISTE PARA VENCER ~ “porque todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Ésta es la victoria que vence al mundo: nuestra FE.” 1° Juan 5:4

Nuestra fe es lo que activa el poder de Dios. Si creemos que Él puede hacerlo, Él lo hará. Y lo hará mucho más allá de lo que le pedimos.

“DIOS TIENE EL PODER PARA HACER MUCHO MÁS DE LO QUE LE PEDIMOS. ¡NI SIQUIERA PODEMOS IMAGINAR LO QUE DIOS PUEDE HACER PARA AYUDARNOS CON SU PODER!” Efesios 3:20

Dios de lo sobrenatural

“A Moisés le reclamaron: ¿Por qué nos sacaste de Egipto? ¿Por qué nos trajiste a morir al desierto? ¿A caso no había en Egipto lugar para enterrarnos? ¿No te dijimos que no nos molestarás, y que nos dejarás trabajar para los egipcios? ¡Hubiera sido mejor seguir allá como esclavos, que venir a morir al desierto!. Moisés les respondió: ¡Tranquilos, no tengan miedo! Ustedes no se preocupen, que van a ver como nuestro Dios los va a salvar. A esos egipcios que hoy ven, no volverán a verlos nunca más, porque Dios peleará por ustedes. Pero Dios le dijo a Moisés: ¿Y tú por qué me pides ayuda? ¡Mejor ordena a los israelitas seguir adelante!.” Éxodo 14:11-15

Cuántas veces hemos escuchado esa voz amenazadora que genera una lucha en nosotros mismos. Es como ese “algo” que nos quiere atormentar haciéndonos creer que nos equivocamos en las decisiones que tomamos de querer hacer lo que sentíamos Dios nos estaba pidiendo. Pero es como si “algo más fuerte” se levantara, como si el Espíritu de Dios saltará a callar a decirnos: ¡Tranquilos, no tengan miedo! No se preocupen porque van a ver la presencia de Dios moverse y esas cosas que parecen estar mal no volverán a verlas nunca más, porque Dios va a manifestar Su poder.

Sin embargo al mismo momento vamos corriendo al Padre a decirle: SEÑOR! POR FAVOR AYÚDAME!. Y es como si  nos respondiera:  ¿Y vos por qué me pedís ayuda? ESTÁS DONDE QUIERO QUE ESTÉS, ANDA Y ENFRÉNTATE A LO QUE SE TE PONGA ADELANTE QUE YO VOY CONTIGO. CONFÍA EN MI. VE Y HAZ LO QUE TE MANDE A HACER. ALGO SOBRENATURAL ESTÁ POR SACUDIR TU VIDA. NO VENGA A PEDIRME AYUDA, SI ESTAS HACIENDO LAS COSAS BIEN. VOS ME SOS OBEDIENTE Y YO TE RECOMPENSARÉ EN PÚBLICO.

En la historia si seguimos leyendo vemos como Dios le dice que vaya y extienda su vara, contandole cada detalle que Él iba a hacer. Moisés lo hace sin importar que él sentía que no fuera algo tan grande lo que le mando a hacer, pero Dios responde y lo más impresionante, lo menos esperado, lo que nunca podía llegar a cruzar por la mente finita del ser humano comienza a pasar, el mar se habré en dos y Dios salva a los israelitas y muestra Su mano en la obediencia de Moisés. (Éxodo 14:16-31)

Dios va a mover las piezas que tenga que mover para que en tu obediencia se manifieste Su poder y algo sobrenatural ocurra.

Dios te necesita para que a través de tu vida se glorifique. No importa cuantas voces te estén diciendo: hiciste todo mal. En lo poco le sos fiel y sobre mucho te pondrá. Él te dará seguridad en medio de los temores, será tu protector ante los miedos, se hará fuerte en tus debilidades.

¡No tengas miedo! ¡Estas donde tenes que estar! ¡Ve y sigue adelante porque algo sobrenatural está a punto de suceder!

Por: Lucas Viz

Una gran lluvia se oye

Y los gigantes siempre estuvieron allí. Los muros jamás dejaron de existir. El que encares o no la situación por más complicada que se crea, eso, es decisión tuya. No tiene que ver con que sea difícil. No tiene que ver con las barreras o las adversidades que se nos puedan presentar. Se trata de buscar algo más que lo lógico. Se trata de ganarle al miedo. De dejar de lado la inseguridad de si las cosas no salen como queremos. Arriesgar es buscar lo que quieres sin importar lo que sentís. Sin importar el temor a fallar. Solo ir a intentarlo sin miedo a perder. Tener fe es jugarse por algo que lo demás no pueden ver. Tener fe es activar tu locura. Y precisamente es esa locura la que se necesita para correr en borde del precipicio sin importar que a un costado o al otro podamos caer, solo correr con nuestra mirada puesta en el objetivo, llegar. Aprender a caminar sobre el mar más allá de la tormenta.

Fuiste creado con un propósito. Dios tuvo una inspiración especial cuando fuiste planeado. Hay una motivación en tu corazón que hace que los cielos estén expectantes.

Después Elias le dijo a Ahab: Vete a comer y beber, porque ya se oye el ruido del aguacero, Así que Ahab se fue a comer y beber. Elias subió a lo alto del monte Carmelo, allí se arrodilló en el suelo y apoyó su cara entre las rodillas. Después le dijo a su ayudante: Ve y mira hacia el mar. El ayudante fue, miró y dijo: No se ve nada. Elias dijo: Vuelve siete veces. Después de ir siete veces, el ayudante le dijo a Elias: ¡Se ve una pequeña nube del tamaño de una mano! Está subiendo del mar. Entonces Elias le dijo: Ve a decirle a Ahab que prepare su carro y se vaya antes de que empiece a llover y no pueda salir. Enseguida, la nubes se oscurecieron, el viento sopló fuertemente y cayó un gran aguacero…” 1 Reyes 18:41-45

Debemos aprender a ver cosas donde no las hay. Postrándonos delante de Aquel que es Dios de lo imposible. Aunque no veas nada, prepárate! Aunque pase el tiempo y lo único que veas es una pequeña oportunidad muy a lo lejos, prepárate! Porque Dios tiene algo gigante preparado para tu vida!

No importa cuántos quieran derribarte. No interesa cuántos quieran detenerte. Mayor es el que está contigo que el que está con ellos. (1° Juan 4:4)

Jesús es mi cultura

Que Jesús sea nuestra cultura no es simplemente un juego. No son solo palabras. Es decir que Él es nuestro estilo de vida. Es confesar que hemos rendido nuestra vida a Su voluntad. Es entender que fuimos creados por Él y para Él. Va mucho más allá de la religión.

Que Jesús sea nuestra cultura implica que Él es lo que pensamos y sentimos, nuestro deseo y pasión, nuestras palabras y sueños, que todo es Él. Que anhelamos que nuestro corazón sienta conforme al Suyo. Que nuestros ojos vean lo que Él ve. Que nuestros pasos sean dirigidos para Su proposito. Que pensemos con la dimensión de Sus pensamientos. Que busquemos estar donde Él está. Hablar lo que Él habla. Actuar como Él actuaria.

Que Jesús sea nuestra cultura es ser su imitador. Aprender a vivir la vida con Su perspectiva. Aunque eso se trate con tener que luchar contra el sistema de éste mundo. Aunque eso tenga que ver con vivir en el sentido contrario de la corriente en la que ésta sociedad quiera impulsarnos.

Que Jesús sea nuestra cultura es ser la contracultura del mundo. Es sentir amor. Compasión. Misericordia. Humildad. Paz. Fe. Es ver lo que los demás no pueden ver. Es buscar lo que todos tildan de imposible.

Es sentir un ardor en el corazón porque en cada ciudad y nación se manifieste Su poder y grandeza para alcanzar las vidas de los necesitados. Es dejar de mirarse a uno mismo. Es darlo todo sin esperar nada a cambio. Es servir en donde estemos. Es adorar con lo que somos y no lo con lo que decimos ser. Es un grito constante de que Él vive en nuestras vidas. Es adorarlo con todo nuestro ser a cada instante donde sea que estemos. Es el sentido de todo lo que somos. Es nuestra vida.

Entonces… ¿Cuál es tu cultura?


Lucas Viz ~ Grupo de Facebook: Jesús es mi cultura

Adversidad

Que fácil es pelear pero que difícil es reconciliarse. Que fácil es pedir perdón pero que difícil es perdonar. Que fácil es odiar pero que difícil es amar. Que fácil es sufrir pero que difícil es sanar. Que fácil es llorar pero que difícil es sonreír. Que fácil es desobedecer pero que difícil es hacer lo correcto.

Que fácil es tomar la decisión pero que difícil es el proceso. Que fácil es arrepentirse pero que difícil es perseverar. Que fácil es cansarse de todo pero que difícil es continuar a pesar de adversidad.

Que fácil seria vivir sin lo difícil pero qué sentido tendría ganar si nunca experimentamos la derrota. Qué sabor tendría la felicidad si nunca conocimos la tristeza. En donde se encontraría la razón de la amistad si nunca experimentamos la soledad. Para qué fue creada la vida sino es para soñar e ir en busca de los sueños a pesar de la dificultad.

Dado que todo nos ayuda para bien, es necesario la corriente para saber luchar. Es necesario los errores para madurar. Es necesario la fe para enfrentar la realidad y poder transformar el mundo que nos rodea. Es necesario Jesús para entender nuestro destino, para comprender todo lo difícil. Para hacernos fuertes en la debilidad. Para tener paz en medio de la tormenta.

Cuando sueñes enfrenta la realidad. La realidad de que nada se logrará porque sí. Si nunca pudimos entender que hay un propósito por el cual se nos otorgo la vida. La vida que es para vivirla dejando de pensar en uno mismo, en nuestro propio beneficio. Beneficio que solo encontraremos cuando logramos descubrir el sueño que Dios puso en nuestro corazón y nos impulsa a buscar. Buscar alcanzar lo que nadie más alcanzo, algo más allá. Más allá de lo lógico. Lógica que es distraída únicamente por lo sobrenatural. Lo sobrenatural que se puede vivir solo cuando logras ver lo que nadie más ve.

La vida no tiene que ver con vos. No se trata de un logro personal, de una única meta en beneficio de una única persona.

El motivo por el cual fuimos creados no tiene medida ni límites. Los límites muchas veces se lo ponemos nosotros.

Nuestra actitud determina nuestra altitud.

Un sueño íntegro es aquel que se olvida su bendición para bendecir a alguien más. Cuando tus más íntimos anhelos se forman de acuerdo a la semejanza del corazón de Dios, allí estarás en el sueño correcto.

El que vive para dar olvidándose de recibir es porque ha entendido de qué se trata la vida.

Lucas Viz | lucasviz@perfilcristiano.com