Hubieron momentos en la vida que nos hemos sentido rechazados, avergonzados y nos han restado valor.
Buscamos tantas formas de ser amados y poder sentir que para alguien éramos importantes, pero no había caso, nada dio resultado, una y otra vez nos volvían a fallar.
“Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía…” Jeremías 1:5
Es increíble que aun antes de que seamos formados por Dios en el vientre de nuestra madre El ya nos conocía.
Podríamos por unos instantes imaginar aquel momento en que Dios comenzó a crearnos. Allí en los cielos lo primero que nuestros ojos vieron fue su sonrisa, aquella que expresaba la emoción de dar vida a un tesoro tan especial como lo somos vos y yo.
Al estar ahí cerca de nuestro creador tomados de las manos, con la inocencia de un niño jugábamos y disfrutábamos felices de estar con Él. En aquel lugar no habían dudas, miedo, ni prejuicios, El era TODO para nosotros, podíamos entender su corazón y sus palabras con facilidad. El nos conocía y nosotros a Él.
Sin embargo llego el momento de llevarnos a lo natural, al vientre de nuestra madre. Allí comenzó a formar nuestro cuerpo con tanta delicadeza y atención como la pieza más valiosa del mundo. Con su dulce voz nos contaba el diseño para nuestra vida, Nos decía que no somos un error sino que cada uno de nuestros días estan escritos en su libro y que al contrario de lo que nos puedan decir fuimos planeados desde la eternidad por El.
Pero el nos dijo que cuando naciéramos, nos íbamos a olvidar de todo esto y el nos daba la libertad de volver a elegirlo o no.
Todo ese amor y valor que disfrutábamos con Dios antes de nacer, hoy lo buscamos en otros lugares, personas, etc, pero nunca logramos estar satisfechos porque NADA se compara al gran amor que El siente por nosotros.
Dios nos dio la libertad de elegir y tomar nuestras propias decisiones, pero no va a dejar de recordarnos cada día que somos de El, somos sus mayores tesoros. Fuimos creados para su placer, por eso extraña que busquemos estar cerca de El como antes donde no había nada que nos separara.
El conoce todo de nosotros, nos conoce muy bien. Sabe cuando nos sentamos y cuando nos levantamos y aunque estemos lejos de El nos lee los pensamientos. Sabe que hacemos y que no. Aun no dijimos nada que el ya sabe que vamos a decir. El es quien formó cada parte de nuestro cuerpo.
¿Cómo resistir tanto amor, cuando somos el centro de su atención?
Y no todo termina allí, nos ama tanto que estuvo dispuesto a que su amado hijo Jesus, muriera por todos nuestros pecados y resucitara al tercer dia para darnos vida eterna. Su muerte en la cruz fue la MAYOR EXPRESION DE AMOR por nosotros. El lo dio todo para ganar nuestro amor.
Podemos seguir buscando por otros lugares y el tiempo seguirá pasando, pero TODOS los días el va a estar ahí para recordarte que te marcó como suyo y te ama con amor eterno. Te está esperando con los brazos abiertos desesperado por escuchar que lo queres en tu corazón.
“Dios nos dio muestras de su amor al enviar a Jesus, su único hijo, para que por medio de El todos nosotros tengamos vida eterna.” 1 Juan 4:9
Priscila Martinez










![Oscar-Pistorius[1]](http://www.perfilcristiano.com/wp-content/uploads/2011/08/Oscar-Pistorius1-300x200.jpg)












