Los jovenes y el alcohol una situacion de muchos, que alarma a unos pocos.

Según la encuesta anual realizada por la Subsecretaria de Atención a las Adicciones, el 75% de los argentinos se inician en la ingesta de bebidas alcohólicas antes de los 18 años.
En Argentina hay más de un millón de menores de entre 12 y 15 años que consumen alcohol habitualmente.
El articulo nº 1 de la ley 11.748 establece normas que prohíben la venta, expendio o suministro de Alcohol a menores de 18 años. Sin embargo, son muchos los locales donde se facilita la compra de este tipo de bebidas por parte de adolescentes. Varios de ellos han sido clausurados por las autoridades mientras que otros aun siguen funcionando
El exceso de alcohol en los menores se halla instalado y consensuado por la comunidad. En la provincia de Buenos Aires se pusieron en marcha campañas en contra de la provisión de bebidas alcohólicas a un menor, como por ejemplo las efectuadas en el verano en las playas de la costa atlántica.
Da la “casualidad” que la edad de mayoría legal coincide con la maduración fisiológica del cerebro, consecuentemente el consumo del alcohol por menores es siempre dañino y perjudicial.
Especialistas en el tema aseguran que el consumo puede producir efectos tales como anomalías en el crecimiento, alteraciones en sus relaciones familiares, amistades, profesores, pérdida de memoria y aprendizaje, daños neuronales, autoestima, entre otras secuelas.
Está asociado también a resultados negativos muy graves como: accidentes automovilísticos, suicidios, fracaso escolar, y otras prácticas peligrosas.
Es común ver jóvenes en las esquinas, plazas y fuera o dentro de boliches bebiendo, esto pone de manifiesto que el alcohol es una droga socialmente aceptada.
La pregunta es ¿Por qué esta bebida atrae a los hombres desde tan temprana edad?¿porque se convierte en una droga licita?
Desinhibirse, lograr estados de euforia, captar la atención del sexo opuesto, diversión, la necesidad de admisión en un grupo de amigos y ausencia de identidad son algunas de las causas que llevan a los menores al consumo excesivo. Sin olvidarnos de la presión social que ejerce la publicidad de manera sugestiva fomentando el consumo, consiguiendo que se vea atractivo y reduciendo el riesgo que este acarrea.
El alcohol como toda droga genera adicción y puede ocasionar que el consumidor se vuelva drogodependiente, pero a diferencia de los otros estimulantes, es asentida por la sociedad.
A diario escuchamos frases trilladas que utilizan los mayores tales como: “la juventud está perdida”, sabiendo que diversas veces son ellos los que ponen cuantiosas botellas de alcohol sobre sus mesas frente a sus hijos menores produciendo este hecho como un acto naturalizado.
La publicidad no ayuda mucho creando un mundo ficticio, donde es la bebida la que proporciona el éxito, la seducción y felicidad.
Los establecimientos que no cumplen con la ley, su falta de conciencia al venderle una bebida alcohólica a un menor de edad. ¿ es necesario exigir un control e inspección en los mismos?
Podemos quejarnos, preguntarnos y cuestionarnos, pero la realidad es que es una situación alarmante, es un problema que nos compete a todos y no podemos ignorarlo.
Por Priscila Martinez