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Suena razonable

Si no miro a Dios, de que me sirve ver? Es como jugar a las escondidas y nunca encontrar el sentido. La rutina, la desilusión siempre pican primero y cantan piedra libre.

Cuando miro a los hombres suelo creer: en vanas palabras, en bolas de colores y en espejismos de este desierto urbano, que plagado de gente, sigue estando vacio. Grito, y el eco resuena en los edificios, porque no hay nadie que pueda escuchar. El ruido nos agolpa, nos voltea.

Observo y mis ojos se irritan, de ver tanto reflejo, donde el sol verdadero solo es un recuerdo. Nos conformamos con imitaciones de lo real, porque es más fácil. Nos alentamos con un mañana distinto, porque nos hace sentir mejor.

Si alguien se da cuenta de que la vida realmente no es tan así como todos creen, es un pesimista, que siempre ve lo negativo de todo. Cuando alguien quiere desenmascarar la farandulearía reinante se auto entroniza la razón colectiva y todos están de acuerdo en que esa persona está loca. Tal vez haya algunos que escuchan con atención, pero los líderes de opinión, de los que hablaban Katz y Lazarfeld, ejecutan sus burlas, y eso es suficiente.

Nadie intercambiaría aceptación social, por vida eterna. No suena razonable. O si?

Este es el mundo de lo razonable, el legado de la Ilustración, del gran Humanismo suena, razonable. Pero quiero decir algo, porque este es un país democrático, al menos así se profesa…Que es la iluminación sino el esclarecimiento de lo oscuro? Que es lo oscuro, sino las tinieblas mismas? Y cómo puede un hombre, que vive en tinieblas, llevar luz a la sociedad? Como puede una vela arder si no tiene el aceite de la verdad?

La suma de las partes da un todo, ¿puede decir un hombre que tiene la plena seguridad de haber conocido la luz a través de la razón? Quitando de contexto lo que significo el Iluminismo como movimiento intelectual, es correcto hablar de Luz sobre la Oscuridad? Es cierto que la religión enceguece al hombre?

Ciertamente Jesús jamás hablo de religión, y vino a acabar con ella. Tanta bibliografía hay, que se enjuaga la boca con ataques contra Dios, que por eso me pregunto. Si Dios no existe…como le hizo tanto daño a la sociedad? Si algo no existe, no tiene efecto sobre nada. Y si Dios existe, conocieron a Dios o simplemente a los hombres que decían conocerlo? Se basan en las Cruzadas de la iglesia católica para atacar a Dios.

Si es un invento del hombre, la idea de un ser supremo tendría que haber pasado de moda, como el telégrafo, Pero la razón, por más que lo intente, jamás va a ser un invento superador de Dios. Porque la creación jamás puede superar al creador.

Solo me vino a la mente

campo nocheCuando era más chica abría la ventana y hablaba con Dios. A veces mi mama entraba en mi pieza y no me encontraba porque cerraba la cortina, y ahí estaba yo, con las piernas arriba del techo, escondida en el cielo; arriesgándome a caerme, pero segura de con quien estaba.
Cuando no encontraba explicación a algo, miraba las estrellas, me imaginaba que todo iba a estar bien. A veces me parecía que alguna titilaba, y en medio de alguna lágrima, sonreía. Hubo noches mas iluminadas que otras, hubo noches de nubes, de lunas blancas y amarillas, noches de invierno. Las recuerdo casi como ayer: el viento sobre mi cara, los grillos testigos.
Un verano llegué a casa y la ventana tenía un tejido. Mi papá se había encargado de ponerlo para que no entraran mosquitos. Desde ese día ya no abro la ventana, ni siquiera para que corra viento, porque igual entran bichos y no me gusta ver la noche enrejada. Hace poco me volvió esa imagen a la mente y me pregunté por qué ya no lo hago.

Me puse a pensar en los tejidos de mi vida, que simplemente no saqué porque cumplían “alguna función”, tejidos que alguien más puso, pero que no me sirven. Creo que me acostumbré y lo peor es ser conciente de ser conciente.

Pero algo es cierto: no todos somos iguales.
Algunos preferimos los mosquitos y un poco de estrellas.

Por: Veronica Del Vecchio

Entre la vida y la muerte

¿Cómo será la última vez que sintamos el viento? La última vez que el sol caliente nuestro cuerpo.  Ese instante, el el camino de la vidasegundo antes de la muerte. El segundo después. ¿Qué será lo último que piense nuestra mente? Lo último que vean nuestros ojos. Algunos solo ven paredes blancas y gente en guardapolvo, otros una luz enceguecedora en el medio de la ruta.

Hablar de la muerte es nombrar lo indecible, es uno de esos temas que no se hablan en una parada de colectivos o en un encuentro casual. Nombrar a la muerte es llamarla, según la superstición popular.

Nadie sabe lo que hay después de la muerte, lo que pasará, pero aún así le temen. Nos aterroriza lo desconocido, porque nuestra seguridad se basa en cosas tangibles, perecederas, contingentes. Nuestra esperanza se desvanece en ese “otro mundo”, es como un boleto con validez en la tierra, cuyo valor no alcanza para pagar el viaje al otro lado. ¿Enumerar muertes trágicas es definir la muerte?  Si creemos que es lo opuesto a estar vivo. ¿Qué es estar vivo? Bueno, hay un ideal colectivo, de que estar vivo es “ser vivo”. Solemos catalogar a los más tranquilos de muertos, de amargos. La vida la relacionamos con los colores estridentes, los días soleados, la gente gritona y reidora, los niños en plazas y las madres embarazadas. Una lluvia de sonidos, imágenes y diversión; también un silbido apacible en el medio de un valle, la paz. “Esto si que es vida”. Eso es lo que muestran en las publicidades, cuando quieren vender no solo un producto, sino un estilo de vida. Nadie haría alusión a la depresión para generar la atracción del público  (al menos no para generar ventas, sí para otros fines más nefastos).

Como sea, la vida y la muerte son opuestos, se definen por lo que no son, según Saussure. Sin embargo, más allá de todas sus enemistades, de sus contradicciones y diferencias, ambas se encuentran en un punto. Es el punto en el que la muerte de algo genera vida, y la vida genera muerte. Suena loco, así de loco es. Por ejemplo, cuando ocurre un accidente, pueden darse dos tipos de escenas: el dolor de una madre sin consuelo y  la alegría de un transplante exitoso. Un solo hecho, dos consecuencias. Una muerte que genera vida. Por otro lado, cuando se trata del caso contrario, resulta un tanto más complicado. Muchas veces, dejar vivir ciertos sentimientos es dejar fluir ríos que desembocan en un mar muerto.

En el andar cristiano aprendemos mucho de estas antinomias. Es necesario morir a nosotros mismos para que El viva. Es todo o nada. No existe el masoquismo religioso en la Palabra de Dios. No hay lugar para autosuficientes, para los que maltratan a su vieja naturaleza en vez de liquidarla, porque resulta espectáculo de circo romano, y el león rugiente ya se devoró a unos cuantos. El dejó todo, gloria, riqueza, esplendor. Siendo dueño de todo, se volvió el más despreciado. Entiendo esto cuando realmente lo pienso, sin decirlo por arriba. Cuando esta verdad penetra en mi corazón y su Espíritu Santo me lleva a la gratitud, de vivir, inmerecidamente. Acaso esa es la mayor paradoja? Como vivir una vida que no es nuestra? Como administrar su gracia? Cada día morimos, cada día resucitamos juntamente con el, y cuesta entender como “una vez y para siempre” cambió nuestro para siempre. Pero es así. La vida descendió a la muerte, para derrotarla una vez, La Vida es también el Camino y La Verdad.

La Vida pueden confundirla con muchas cosas, pero en su esencia siempre tendrá un solo nombre, sobre todo nombre: Jesús.

Reflexión por: Veronica Del Vecchio

Reflexión: Realidad..

lago mistico

Resulta que cuando uno está inspirado no siempre tiene un papel y un lápiz a mano, y si eso pasa en el colectivo el boleto es demasiado pequeño y el treque treque del bondi no ayuda mucho. A veces cuando vienen esas “luces” mentales, es preferible no pensar demasiado en ellas, porque al olvidarlas causa mas dolor que el nunca haberlas tenido.

reflexion espejismoPensando en esto voy a atentar contra una idea reinante, y es que la vida se trata de buscar algo, y que insoportable resulta luchar siempre por eso que quien carancho puede definir! Casarse, tener hijos, plantar un árbol, escribir un libro? Hay algo obvio en esto, y es que nadie sabe lo que busca, y su poca originalidad lo lleva a copiarse de los otros. Y esos otros a su vez se copian de otros menos inteligentes. Tampoco se trata de buscar sueños irracionales, pero no exagero al decir que algunas personas no pasan de metas promedio, y se conforman con encajar en un sistema totalmente manipulado por lo que es “tener una vida completa”.

La persona pobre tirada en la calle, no tiene un vida feliz. La señora que fue abandonada, no tiene una vida feliz. Y así vemos las carencias de las personas, más que sus oportunidades. Y nuestra mente cauterizada por lo bello nos impide entender la profundidad de la belleza, esa que no tiene sus raíces en el status quo, que se atreve a ser una belleza exótica olvidando que es olvidada por otros. En los corazones más lastimados se encuentra esa fortaleza que nace de querer cambiar algo. A veces simplemente no se puede aspirar a esas metas tan adecuadas, por la sencilla razón de que no todos nacen en cuna de oro, no todos nacen en un hogar con dos padres, no todos pueden levantarse de su cama, ni nacieron sin dificultad. Y me pregunto ahora porque nuestra mirada esquiva esa realidad. ¿Por qué si alguien nos pide plata, a veces simplemente no los miramos? “si no lo miro es probable que no sienta su mirada penetrando mi conformidad y acusándome de su realidad”. Y yo tengo una teoría sobre esto, estamos acostumbrados a ver lo bello, nos incomoda lo que no encaja en ese parámetro simétrico, perfecto y por sobre todo funcional. Nos incomoda ver a los ojos a esas personas, porque entonces vemos en su mirada como en un espejo una realidad que les fue vedada a ellos, y de la que uno se salvó. Entonces en ese instante, los ojos se dicen todo lo que las palabras no pueden expresar, y hasta llegamos a comprender que la realidad es que no nacemos en un mundo igualitario. Y esa sería la meta que cada ciudadano tendría que tener.

Cuando ignoramos a estas personas, las excluimos de nuestra realidad, “no existen”, y eso está bien porque después de todo el Estado debe encargarse de ellos.

Y así vamos en esta autopista a toda velocidad, guiándonos por los carteles distorsionados que nos llevan a quien sabe donde. Pero resulta que debajo de estas autopistas, viven personas.