Por Ailén Di Dío (*)

El video que nos ocupa hoy es la canción del célebre cantautor Michael W. Smith, “This is your time”. Debo serles sincera, al principio no entendí mucho al escucharlo; mi corto inglés no me lo permitió y aun traduciéndolo era difícil comprender algo más. Dicen que las imágenes hablan, me decían que había una niña que se había muerto, tan solo se me crispó la piel y me…

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.invadió una sensación de pérdida y mucha curiosidad por la chica al comienzo del video.

En una segunda instancia le pregunté a mi amigo Google sobre el nombre que apareció al final del video, y ahí es cuando todo comenzó a tener sentido. La joven del comienzo fue Cassie Bernal, una estudiante asesinada en la denominada masacre de Columbine, en 1999, a la edad de 17 años. Los asesinatos fueron cometidos por Eric Harris y Dylan Klebold, también estudiantes del instituto Columbine.

El caso de Cassie pasó a los diarios y a varias canciones, ya que fue asesinada después de la siguiente conversación con su compañero:

“¿Crees en Dios?”, preguntó el pistolero.

“Sí, creo en Dios”, respondió Cassie.

“¿Por qué?”, el pistolero dijo, y apretó el gatillo sin dar lugar a la respuesta.

 

Pero no solo eso me atrajo de esta historia. Tras leer las investigaciones policiales me llamó la atención la reflexión que hizo un oficial del FBI: “¿Por qué?, creo que sé por qué lo hicieron, fue porque estaban tan llenos de odio. Pero la verdadera pregunta es por qué tenían tanto odio en su interior.”

La realidad es que estos dos chicos eran perseguidos y burlados por sus compañeros y que se le atribuye a esa situación el odio tan grande que los llevó a cometer las atrocidades ese abril de 1999. Es por ello que la labor de la fundación Cassie convierte el “por qué” en “para qué”, basada en el amor al pecador y no al pecado, en el perdón con que Cristo nos perdona cada día;  tiene como propósito la atención de los problemas de los jóvenes a través del destino de fondos a las iglesias para que se realicen trabajos con los adolecentes de las escuelas, brindándoles apoyo y contención, ayudándolos a formarse y ser mejores personas.

No puedo imaginar el dolor que sintió esa familia cuando les quitaron la vida de su hija, pero es admirable cómo ese dolor fue canalizado en una obra de Dios para salvar más vidas, para quitar el odio de la sociedad, para restaurar a la juventud.

Me asombra saber que absolutamente todo ayuda a bien a los hijos de Dios y somos hijos de Dios todos aquellos que le reconozcamos como Señor y Salvador. El mayor dolor sólo puede ser superado de la mano de Dios. El vacío no puede llenarse con distracciones, ni alcohol, ni drogas, ni siquiera por cosas buenas, Dios es el único que lo llena todo en todo, es la esperanza, la vida, la paz.

Hoy es el día, hoy es el tiempo en que tienes la posibilidad de responder: “Sí, creo en Dios”.

 

(*) Ailén Di Dío es miembro de la Iglesia Cristo Para Todos, de Adrogué, Buenos Aires, y participa en la campaña “Sí o No”, que entre otras actividades, trabaja en las escuelas con el fin de erradicar prácticas como el bulling y otras expresiones de violencia.

N de R: Para ilustrar mejor el video, aqui incluimos la letra:

Era una prueba que todos anhelabamos pasar
Pero que ninguno desearía tomar
Enfrentados con la elección de negar a Dios y vivir
Para ella solo había una decisión a tomar

Este era su tiempo
Este era su baile
Vivió cada momento
No dejó nada al azar
Ella nadó en el mar
Bebió de las profundidades
Se abrazó a los misterios
De todo lo que podría ser
Este era su tiempo

Aunque tú estás sufriendo y dolido por su pérdida
La muerte murió hace mucho tiempo atrás
Fue tragada por la vida, para que su vida perdure
Aún así, es difícil soltarla

Este fue su tiempo
Este fue su baile
Ella vivió cada instante
No dejó nada al azar
Ella nadó de las profundidades
Se abrazó a los misterios
De todo lo que podría llegar a ser

¿Qué si mañana?
¿Qué si hoy?
Te enfrentas a la pregunta
oh, ¿qué dirías tú?

Este es tu tiempo
Este es tu baile
Vive cada momento
No dejes nada al azar
Nada en el mar
Bebe de la profundidad
Apóyate en la misericordia
Y escúchate orar
¿Podrías salvarme a mí?
¿Podrías salvarme a mí?

Este era su tiempo
Este era su baile
Vivió cada momento
No dejó nada al azar
Ella nadó en el mar
Bebió de las profundidades
Se abrazó a los misterios
De todo lo que podría ser

Este era su tiempo