(Redacción Central, sábado 24 de junio de 2017).- Podrían ser muchas más, pero elegimos las cinco mejores. Son prácticas, para muchos, habituales, cotidianas, que sin darnos cuenta matan la productividad. No nos permiten realizar los trabajos que necesitamos en el tiempo que tenemos, ni lograr los resultados deseados. Por ellos, muchas veces debemos postergar cosas importantes y esto nos genera frustración y ansiedad desmedida. Sin más vueltas repasemos los principales.
1) Hago varias cosas a la vez (multitarea).
Esta híper comprobado que los humanos no somos nada buenos haciendo varias cosas a la vez (lo que habitualmente conocemos cómo multitarea). Lo que vamos a lograr es que se hagan menos cosas y si logramos terminar alguna no van a tener la calidad que se merece.
Para no malgastar el tiempo (y hacer las cosas mal) y a medias, hagamos una cosa a la vez.
2) Varias veces por día consulto las redes sociales o veo si me entró algún email nuevo.
La tecnología puede ser nuestra gran aliada o complicarnos severamente la productividad. Revisar varias veces por día el Facebook o el Instagram -y estar un par de horas cada vez- va a hacer que no lleguemos a realizar lo habíamos agendado como importante para el día. Utilicemos tiempos determinados para chequear los emails y revisar las redes o para contestar mensajes de Whatsapp. Y tengamos filtros para no caer en la tentación de entrar mientras tenemos que terminar tareas claves.
3) Le digo a todo (y a todos) que sí (y me lleno de compromisos).
Se trata de una de las prácticas más usuales y más hirientes a la productividad. Cualquier persona productiva tiene que saber decir que “no”. Hay que considerar que nuestro tiempo es muy importante y que necesita ser organizado de una manera que funcione y no sentirnos mal si alguien se ofende porque no le pudimos decir que si a su propuesta.
4) No descanso lo suficiente (me acuesto muy tarde y arranco temprano).
La energía para el día a día viene de un buen descanso. Si no dormís suficiente tiempo todos los días, tu mente no funcionará al 100%. Una rutina que recomiendan los médicos: acostarse a dormir a la misma hora todos los días para que tu cuerpo se acostumbre a despertar por sí solo a una hora específica.
5) Mi espacio de trabajo es desordenado (hay veces que no encuentro lo que necesito en el momento que lo necesito).
Si tenés una oficina desordenada, esto se verá reflejado en la manera en la que trabajás. El orden es vital para la productividad. Es por ello que no podés perder tiempo y organizar hoy mismo tu sitio de trabajo. Lo mismo debés hacer con tu PC (si es que todo tu trabajo pasa por ahí).
En sondeos que realizamos en las redes sociales, las prácticas más elegidas fueron la uno y la cinco. Pero no faltaron aquellos que un momento de brutal autoexámen dijeron “todas” y algunas más que no estaban entre las opciones. Ya que las identificaste ¿y si las empezás a modificar? (Fuente: Zona de Productividad – www.icompyp.com )
Por Pablo Statzner