Por Gustavo Romero (*)

 

Llega el final del año y el cansancio comienza y nos gana la pulseada.  No podemos entender cómo ya estamos en Diciembre.

Las invitaciones a cenas de fin de año, programar las vacaciones, prepararse para las materias que se llevaron a marzo, comprar los regalos buscando precios bajos, reorganizar dónde vamos a pasar cada una de las fiestas (pelea por medio con algún familiar que se ofende), fiestas de fin de año de los nenes en el colegio, elegir la colonia de vacaciones, darnos cuenta que tenemos varios kilos de más… Mención aparte el clima ¡qué clima raro estamos teniendo en Argentina!

Y como si esto fuera poco tuvimos elecciones presidenciales. Convengamos que ¡fue agotador! Desde las constantes publicidades en radio y televisión hasta el tener que decidir quién van a conducir los destinos de nuestro país los siguientes cuatro años.

A todo esto, sentimos en la obligación de cumplir con todo. Y que todo salga bien sin que se escape ningún detalle.

Estos temas comunes y otros que podrás agregar a la lista, nos generan mucho estrés. Es una época del año donde más que disfrutarlo la sufrimos. Y esa no es la idea.

Por eso, comparto unas ideas que nos ayudarán a disfrutar nosotros, reducir el estrés y que los que están a nuestro alrededor no se vean perjudicados por nuestro mal humor.

 

Establecer prioridades: Ante el cúmulo de tareas es imprescindible detenernos y preguntarnos ¿es urgente o importante? ¿Puedo hacerlo o está fuera de mi control? ¿Puedo delegarlo? Hay tareas que pueden realizarlas otras personas y así optimizaríamos el tiempo. Por otro lado, decidir qué realizar primero y qué cosas pueden esperar para más adelante nos evitará una presión innecesaria.

Ordenar y ser ordenado: Uno de los mayores problemas es el orden; y no solo el orden de la casa sino el orden en nuestra mente; en las prioridades. En todo aspecto. A esta altura del año ya tenemos muchas cosas en la cabeza que sumará estrés, por lo que es recomendable confeccionar notas de aquellas cosas que debemos hacer y quién las debe hacer. 

Es buena idea tener lugares específicos para, por ejemplo, los regalos. Tener centralizadas las cosas nos ayudará a encontrarlas más fácilmente y nos ahorrará tiempo.

Tomar decisiones: Quizá al momento de leer esta nota dirás que es tarde, pero parte del crecimiento personal es aprender de la experiencia. Sería bueno no esperar hasta fin de año para decidir, por ejemplo, dónde pasar las fiestas, con quién, qué comer, etc. Para el próximo año adelantémonos al calendario y tomemos decisiones por anticipado.

Realizar un presupuesto: Delimitemos la inversión que estamos dispuestos a realizar para estas fiestas. Esto nos ayudará a saber cuántas personas podremos invitar, cuántos y qué tipos de regalos comprar.

No dejarnos influenciar: Somos proclives a comprar cosas que realmente no necesitamos. Y sobre todo en estas fechas, los medios televisivos nos bombardean para que nos endeudemos comprando cosas que nos hacen creer que necesitamos, gastando el dinero que habíamos reservado para cosas que sí precisamos. 

¿Cuántas cosas adquirimos pensando que le brindamos felicidad a nuestros hijos? Sin embargo un objeto no reemplaza el amor y la paz.

 

Quizá al principio vamos a sentirnos atados por nuestros propios límites. Sin embargo estos simples ejercicios nos liberarán de los problemas que suelen agobiarnos y podremos disfrutar las fiestas como lo merecemos: en paz y con mucho menos estrés.

 

(*) Gustavo Romero es consultor psicológico

 

www.facebook.com/gustavoromeroconsultorpsicologico