Cuando la tragedia golpea las puertas de una casa y la deja en cenizas, la posibilidad de reconstrucción parece tan remota que tiraría el ánimo abajo de cualquier persona.
Pero si se está rodeado de una comunidad en la que el amor no es un sentimiento, sino una acción, la tragedia pasa a ser una oportunidad para desarrollar un corazón dispuesto.
Ana es una mujer sorda que vive en Guernica, en la zona sur del Gran Buenos Aires. Vive con su hija y dos nietos y asiste a la iglesia Cristo Para Todos, en la ciudad de Adrogué. Hace unos meses, un voraz incendio dejó su casa en ruinas.
Mientras sucedía este siniestro, un grupo de hombres que ya venía trabajando en la reconstrucción de la casa de un pequeño que padecía leucemia, no tardó en entender que ya tendría una próxima parada solidaria en cuanto terminara aquella obra. Y fue así. Tras un breve paréntesis, este pelotón integrado por unos 30 hombres cristianos, entre los que hay albañiles, carpinteros, electricistas y voluntarios, puso manos a la obra y comenzó, desde hace unas pocas semanas, la edificación de la casa de Ana.
Decenas de manos solidarias se sumaron también para donar elementos esenciales para el hogar, como para que Ana y su familia puedan habitar un sector de su casa mientras el grupo de hombres trabajan en la reconstrucción. Muchos vecinos de Ana también se solidarizaron y están llevando materiales para sumar su granito de arena en esta tarea. La idea es finalizar la obra en tres meses, tiempo en el que Buenos Aires se encuentra en pleno invierno y el deseo de estos varones es poder dejarle una casa digna, limpia y habitable a Ana.
Para quienes deseen obtener mayor información o dar algún elemento que consideren útil para la casa de Ana, pueden comunicarse por WP al 11-6901-2468.