Por Germán Ortiz (*)

 

La manipulación de la información es terriblemente nociva. Desde la sutileza hasta la difamación. Los intereses personales sesgan los datos, los amputan y los sirven en bandeja con guarniciones atractivas. 

Muchos medios, por ideología, por materialismo o por resentimiento, hacen una selección totalmente parcial de lo que publican. ¡Le hacen tanto daño al pueblo! 

Mastican mentira y escupen división. Cuidémonos, queridos, de lo que escuchamos y vemos en la tele, en los diarios o en las redes sociales. Cuidémonos de lo que reproducimos en nuestros muros. Los medios y otros interesados con acceso a las redes, especulan con nuestra pereza para chequear los datos. Siembran conceptos, datos, estadísticas y fotos falsas. Recortan y editan sin contexto. Esta práctica deteriora nuestra relación como hermanos y fortalece nuestra percepción como adversarios. Tristemente, este es un virus del que desconozco, en mi país, que exista algún sector que se mantenga inmune. Yo no quiero formar parte de esto.

 

Germán Ortiz integra el staff de Especialidades Juveniles