Por Ulises Oyarzún

Se estaba incendiado Chile, y mientras un predicador detrás de un púlpito decía:- Dios tiene el control-, Habían más de 100 focos del incendio descontrolados.

What???

Es en estos momentos donde prefiero no leer facebook, porque aparecen tantos cristianos dando gracias porque un desastre natural no interfirió en sus vidas, agradeciendo la bondad de Dios.

Pero, ¿y por los otros seres humanos que perdieron todo??

Como no soy experto en Dios, no puedo decir que a Dios le place hoy salvarte y cuidarte de un terremoto, y al mismo tiempo él mismo desestabiliza los cimientos de un edificio para matar a una familia completa.

Perdón, pero creer que es plan de Dios formar un huracán altamente mortífero, pasar por alto esquivando una ciudad movido por la “oración ” de sus fieles, como si Dios necesitara que nosotros le hagamos saber que debe ayudarnos…

Mientras , aún en medio de plegarias honestas de gente pobre, pasar con toda su furia sobre sus poblados y llevarse todo.

No me cuadra esa teología ni me cuadra un ser que mostrándose como la bondad pura y la misericordia que sostiene todo, tenga también este lado B, lleno de sadismo y crueldad.

Cuando Pedro, el apóstol se para frente a Cornelio para hablar de Jesús, resume toda su vida en “Se dedicó a hacer el bien, sanar enfermos, liberar a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”.

Si Jesús es la manifestación más clara de quién es Dios, en los actos donde vemos a Jesús doblando la mano al sufrimiento de muchas personas, es ahí donde Dios está. Dios y la bondad, Dios y el bien son sinónimos.

Es verdad, Jesús no sanó a todos, pero no veo eso como un acto de selección arbitraria, sino al contrario, todas las sanidades y gestos de bondad que Jesús tuvo nos marcan la dirección, la ruta a seguir, es el signo más concreto de lo que significa el Reino de Dios.

Trabajar por ayudar a los seres humanos sufrientes a que recuperen su dignidad, de darles una mano cuando el dolor es tan desgarrador que ya no esperan nada.

Por razones que sobrepasan mi entendimiento, soy honesto y asumo que armonizar la bondad de un Dios compasivo y cariñoso con el mal y tantas desgracias en el mundo, no tendrá nunca una salida 100% satisfactoria.

Lo que me queda es el llamado de este Dios que está presente en este mundo finito y lleno de tragedias, a sumarnos a su causa.

Ya en el Antiguo Testamento habla de ayudar a los pobres, a las viudas, los huérfanos, los inmigrantes, los enfermos y mendigos.

Y es quizás por ahí el camino de nuestra espiritualidad, no es el llamado nuestro a un Dios que necesita nuestras plegarias para que haga algo por tanto dolor, sino el llamado de ese Dios a sumarnos con él para ayudar a nuestros hermanos, cuando el golpe ha sido tan terrible que solo un milagro puede levantarlos… y ese milagro somos nosotros.