Es frecuente viajar en el tren y sentir la presencia de un niño que silenciosamente te entrega una tarjeta, con el fin de recibir a cambio una paga
por ello.
Pareciera habitual que un pequeño te pregunte si puede limpiar tu auto o tan solo brindar un show de malabares a cambió de dinero.
Niños juntando cartones, ayudando a sus padres a conseguir el sustento familiar.
Por todo el mundo hay cerca de 40 millones de menores que trabajan en fábricas, en la agricultura, en la minería, en pequeñas industrias, en talleres de artesanía, en basurales, en hostelería y tiendas o como vendedores ambulantes.
Según datos de Unicef en la Argentina hay alrededor de 300.000 niños que trabajan y son todos menores de catorce años.
Con respecto a la cantidad de horas laborales se estima que rondaría las 11 horas semanales o más, entre los niños más pequeños.
Si bien la pobreza es vista como una de las causas de la explotación infantil no es la única razón.
Influye también la desigualdad en la distribución del ingreso, la ineptitud de las políticas públicas de fortalecimiento familiar, el conflicto de los sistemas educativos para la obtención de resultados en contextos de diversidad socio cultural, entre otros.
Algunos de los efectos negativos que produce el trabajo en menores es el bajo rendimiento escolar, abandono de estudios, daños psicológicos, atenta contra la salud y restringe el acceso al juego y el esparcimiento.
“Los niños tienen derecho al juego.”….” Los niños tienen derecho a la Protección Contra el Trabajo Infantil”.
¿No es acaso la niñez una etapa donde el infante juega dejando volar su imaginación, aprende, crece y sueña con lo que el futuro le concederá?
Sin embargo son cientos de niños los que adoptan el papel de un mayor , trabajando para llevar el pan a sus hogares. Ellos comienzan a accionar en el campo laboral mucho antes de que sus débiles huesos y sus tiernas almas estén preparadas.
Estos niños y niñas no conocen otro juego que no sea la supervivencia. Su escuela es la calle, su maestro la iniquidad.
Sus rostros delatan el miedo de volver a sus viviendas con las manos vacías y recibir un castigo por parte de sus padres.
Cada niños debería tener la oportunidad de poseer la libertad para jugar, para desarrollar su potencial. Su inocencia tiene que permanecer intacta.
La explotación infantil es un problema que está a la vista de todos pero muchos deciden ignorarlo.
Te Felicito.. Muy buena nota
Bueeenisimo informee! Como siempre pris, te ree felicito
duele darse cuenta q x un lado va la utopia y la realidad va x otro…muy buena nota pris..:)
aii geniiaal Priisss!! muii buenaa la notaaa!! te feliciitoo, me re gustoo!!
Que bueno te felicitoooo!!!Prissss no dice mas que la cruda realidad;Te mando besos.