Por Micaela Sileo (*)

La creciente necesidad de lucir una sonrisa perfecta, hace que cada vez más personas se enfoquen en la estética, olvidando que esta no se concibe sin que haya primero salud.

La prevención es siempre mejor que un tratamiento. Los buenos hábitos de higiene bucal mantendrá alejados la mayoría de los problemas dentales previniendo de dolores de muelas y costosos tratamientos dentales. Lo interesante es que esto se puede obtener dedicando sólo unos minutos al día al cuidado de la higiene bucal. La higiene dental nos permitirá prevenir enfermedades en las encías y evitará en gran medida la caries.

¿Cómo surgen las enfermedades bucales?

El medio bucal cuenta con un equilibrio (dado por el propio organismo junto a la ayuda de hábitos higiénicos) que al alterarse, hace que se desencadenen signos y síntomas que no estaban cuando estábamos en salud. Al corromperse ese equilibrio, aparece la enfermedad: caries, gingivitis o periodontitis.

A contrario de lo que se cree, la interrupción del uso del cepillado no es el único aporte para enfermarnos: cabe destacar la importancia del uso de elementos interdentarios, tales como, el hilo dental, para remover en todas las caras del diente los restos alimenticios.

Por ende, al no higienizar correctamente nuestra boca, placa dental se deposita sobre los dientes desencadenando un proceso inflamatorio.

¿Cuáles son los signos y síntomas?

-Enrojecimiento de encías

-Hemorragia ante el cepillado, o al comer                    GINGIVITIS

-Ulceración

-Halitosis (mal aliento)

-Cálculo (sarro)

-Movilidad

-Dientes alargados                                                PERIODONTITIS

-Visión directa de las raíces

 

¿Cómo puedo prevenirme?

Simple: con una correcta técnica de cepillado.

Hay que derribar el mito de que cuantas más veces nos cepillemos, mejor. Esto es erróneo, ya que lo que prevalece es la calidad de ese cepillado.

Hay varias técnicas, las cuales varían de acuerdo a cada paciente y su caso clínico. Pero en rasgos generales se aconseja:

-Seguir un orden y no movimientos aleatorios, ya que quedaran zonas sin prestarles atención.

-Cepillo con mango recto y cerdas blandas.

-Sujetarlo en toma palmar.

-Aplicarlo en la intersección entre la pieza dentaria y la encia, con las cerdas orientadas hacia esta última.

-Presionar contra el margen gingival generando movimientos antero-posteriores. El cepillo debe abarcar 2/3 dientes, permanecer 5 segundos, y repetir en los dientes vecinos.

-Luego, cepillar las caras donde masticamos, para evitar que se desarrollen caries.

-Por último, cepillar las caras internas de los dientes. Atención: en los dientes incisivos (comúnmente denominadas “paletas”) y caninos (“colmillos”) orientar el cepillo verticalmente y cepillar de la encía hacia la punta del diente.

-Finalmente, y no menos importante, utilizar hilo dental.

 

¿Quiénes son los más vulnerables a contraer dichas enfermedades?

Claro está que aquellos que no se cepillen o incluso, no lo hagan adecuadamente. Pero también hay factores predisponentes que hacen que se retenga placa:

-Portadores de brackets.

-Portadores de restauraciones desbordantes.

-Portadores de cálculo sin remover.

-Apiñamiento dentario.

-Modificaciones hormonales: embarazo, pubertad, menopausia, ciclo menstrual. (No por estar en dichos estadios uno contraerá enfermedad, sino que, son períodos en los cuales hay que tener real atención a la higiene y no descuidarla).

-Consumidores de medicamentos: anticonvulsionantes, inmunosupresores, anticonceptivos.

Para que nuestra sonrisa sea nuestra carta de presentación, jamás olvidar de que primero hay que cuidar la salud. Previniendo se evitan dolencias que pueden hacerse irreversibles.

Por ello, a poner esto en práctica y visitar al odontólogo, el cual tendrá herramientas tales como selladores, fluoruros, limpiezas, que contribuirán a evitar las caries y las enfermedades gingivales.

Recordar, que es un trabajo mutuo, profesional + paciente= salud garantizada.

(*) Micaela Sileo es odontóloga.