Por Damián Sileo

Pensaba, mientras leía a uno de estos justicieros de facebook que aparecen de vez en cuando, denunciando públicamente a cuanto cristiano se desvía de la “sana doctrina”.
Hay cristianos que hacen de la caza de brujas su misión en las redes sociales. Se la pasan viendo demonios y fantasmas por todos lados. Ante cualquier dicho o movimiento extraño de otro cristiano que tenga cierta relevancia, hacen su aparición en Facebook, con Biblia en mano, para castigar a cuanto presunto apóstata ande dando vueltas por ahí.
Y pensaba en lo que Jesús publicaría en su muro de facebook si tuviera un perfil en esta red. Imaginate una notificación en Facebook que diga “Jesús te ha mencionado en su muro”, y cuando entrás, leés algo así como: “Quiero poner al descubierto al hermano José, que viene denunciando a un afamado cantante cristiano porque festeja Halloween. Sin embargo él, de tanto estar paveando todo el día detrás de la computadora, a veces se le da por mirar alguna página subidita de tono. Sí, ya sé, es el diablo inmundo que lo está atacando”.
O también podría poner algo así como: “La hermana Juana, quien recientemente sacudió las redes sociales con su denuncia contra los cristianos que festejan fiestas paganas y contra las hermanas que no se visten con ropa adecuada, pero se olvidó que se tuvo que casar con ‘cierto apuro’ y que tuvo un hijo sietemesino (o sea… ya saben)”.
Ni hablar de: “El hermano Caruso, que día a día, incansablemente, ejerce su sacerdocio en Facebook sacando a luz los trapitos al sol de pastores sospechados de corrupción, mientras que él tiene empleados en negro en su empresa, por ejemplo. Al César lo que es del César, ¿no?”
Bueno, podría seguir ironizando, pero ya no da para más, ya que ninguno de nosotros podemos resistir el archivo. El tema es que estos ¿hermanos? creen estar en una burbuja de santidad y que lo que escriben pasa inadvertido para “el mundo” del cual se sienten ajenos. En realidad, se convierten en el hazmerreír de mucha gente que no conoce a Dios y que, a la luz de sus escritos, jamás se interesarían en hacerlo. “¿Para qué meterme en un círculo religioso donde se sacan los ojos entre ellos, si ya con este mundo es suficiente para eso?”, pensará más de uno.
Ahora bien, esto que escribo, también lo leerán muchos que no profesan nuestra fe, pero, creo que es saludable que también conozcan nuestras miserias como cristianos y entiendan que como tales, necesitamos más de Dios. Somos imperfectos, impuros, indignos de recibir el amor que Dios nos da; ellos también lo necesitan, y abrazar este amor no los hará seres superiores, ni inferiores, sino iguales. Nosotros también necesitados de Su Amor.
En síntesis, ¿por qué no hacer de las redes sociales un lugar para, precisamente, “socializar”? Y hacer algo por lo que valga la pena destinar minutos u horas detrás del monitor, en vez de ponernos un disfraz de justiciero que, sinceramente, nos queda mal.
Propongámonos, al menos una vez al día, al entrar en nuestra red a difundir una obra solidaria. O a alguien que se destaque por lo que hace en la sociedad. O alguna acción que tienda a construir, a edificar, en vez de difamar y destruir. El Facebook es maravilloso si le damos un buen uso y sacamos provecho de todas las herramientas que nos provee.