Aunque hoy es algo ya más aceptado, la práctica de la psicología en el ámbito evangélico fue, durante mucho tiempo, algo que se consideraba fuera de los estándares de la espiritualidad, dado que se pensaba como algo carnal o mundano, en el mejor de los casos. En esta nota, el counselor Gustavo Romero cuenta de qué se trata la consultoría psicológica y cómo aplica al cristiano.

 

“Jesús es mi mejor psicólogo” era una de las frases favoritas de aquellos cristianos atormentados que buscaban en la fe el refugio para algún malestar del alma. Y si ese malestar persistía, la famosa “carpa de liberación” era el lugar al que iba sin escala porque, seguro, “estaba endemoniado”.

Desde hace un tiempo a esta parte, parece haberse encontrado una parada intermedia para el cristiano que precisa atención interior, sin que se lo condene, automáticamente, al exorcismo, por no poder encontrar las herramientas adecuadas para su tratamiento.

 

¿Qué es la Consultoría Psicológica?

“La Consultoría Psicológica es una profesión principalmente de ayuda que asiste a las personas normales en momentos de crisis y cambios”, dice Romero, y agrega que “aunque no siempre estamos de acuerdo con el término ‘normales’ (porque ¿qué sería la normalidad?), con esta expresión queremos decir ‘no enfermos’ o sin patologías clínicas que deben ser, en muchos casos, medicadas.  Intervenimos en el campo de lo cotidiano, de las problemáticas diarias que le generan malestar atendiendo su sufrimiento. Colaboramos para que la persona pueda desplegar todo su potencial y logre autoregularse  basados en lo que denominamos tendencia actualizante”. 

 

Podemos nombrar como pilares de la Consultoría Psicológica  la congruencia, esto es, ser genuino, honesto con la persona (llamado consultante, no paciente); empatía, que es la habilidad de sentir lo que siente el consultante, ponerse en sus zapatos; y la aceptación positiva incondicional hacia el consultante.

 

En la psicología clínica se ve a la persona que consulta como un enfermo ‘paciente’ que debe ser tratado para mejorar su trastorno o enfermedad apoyados en el conocimiento del profesional (médico). En cambio, en la Consultoría Psicológica los counselors no perseguimos un propósito curativo. Nuestra profesión toma a la persona de manera integral tratando de aunar los distintos aspectos de la personalidad, por ejemplo, potenciando el autodesarrollo”, aclara Gustavo Romero.

 

Los Consultores Psicológicos (también llamados Counselors,  terapeuta, facilitador u orientador) atendemos tanto en forma particular como es instituciones públicas o privadas. En el caso de Gustavo Romero, atiende en consultorio privado y además es el coordinador del área de Consultoría Psicológica de la Fundación Causa de Vida.

 

¿Cómo aplica en un cristiano?

“La Consultoría Psicológica es la mejor profesión para colaborar en el crecimiento individual de un cristiano”, define Romero de manera terminante. “Somos parte de la sociedad y, como tal, estamos afectados por sus conceptos. Esto es que por ejemplo, hoy día, tenemos incorporado que todo es instantáneo, automático y no requiere de esfuerzo. Si bien creo que Cristo transforma y liberta, muchas veces esto implica un proceso.

Un caso testigo sería un cristiano que vive en un hogar nocivo para su salud tanto mental como espiritual ¿Debe orar solamente? ¿Debe renunciar o mudarse? Hay personas que aceptan a Jesús y saben que deben realizar cambios que son para su propio bien pero no necesariamente tienen las herramientas para hacerlo.

Los ejemplos son miles, pero puedo citarte cristianos que están en empresas donde deben lidiar con la mentira y la estafa y eso les estresa; o músicos cristianos que a pesar de su éxito perdieron el rumbo y están en crisis personales; o hasta pastores que se ven desbordados de tanto atender a su rebaño”, detalla.

 

En años anteriores era impensado que un cristiano vaya al diván. Esto suponía una falta de conversión real y desconfianza en que Dios tiene poder. Sin embargo, hoy día se puede entender que, así como los médicos se dedican a curar el cuerpo, los profesionales de la salud mental están para colaborar con el proceso de sanidad de la mente. Hay situaciones en que el médico debe intervenir mas allá de la fe real que se tenga en que Dios pueda hacer un milagro. De igual manera, existen circunstancias de la vida cotidiana que abruman o sobrepasan por la cual hay que consultar a un Consultor Psicológico. El dará la orientación y las herramientas con la finalidad que el consultante logre el bienestar.

“El proceso comienza con una entrevista de admisión y algunas entrevistas preliminares. Mediantes diferentes técnicas, se indaga y establece si la persona que consulta puede seguir con el profesional (que de alguna manera ya comenzó desde el momento del primer encuentro) o debe ser derivado a un psicólogo o incluso a psiquiatra.

En tanto a la suposición de actividad demoníaca o posesión en una persona podría ser despejada mediante estudios clínicos (neurológicos). Si estamos frente a un enfermo mental habrá evidencia tanto clínica y como resultado de un psicodiagnóstico. Una posesión demoníaca tiene diferentes manifestaciones; pero es un tema que no atañe a la Consultoría Psicológica.

Está posibilidad de derivación a psiquiatra (instancia mayormente resistida por los cristianos); sin embargo hay situaciones (aquí si entramos en el campo de la enfermedad) en que la medicina debe intervenir. El rol del Consultor Psicológico es de apoyo en el proceso, de acompañamiento”, concluye Romero.

 

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