Por Pablo Colombo (*)

Las tarjetas de crédito y algunos comercios nos ofrecen (sobre todo en estas fechas) la posibilidad de comprar en 12 cuotas fijas en pesos.

Ahí es donde nos sentimos grandes economistas y razonamos: “La TV que me gusta sale $6000 en efectivo, si la pago con mi tarjeta de crédito puedo hacer 12 cuotas fijas en pesos de $500 cada una. Con la inflación, esos $500 en unos meses valdrán menos y voy a estar haciendo un buen negocio”. Sacamos nuestro plástico y nos llevamos la TV a casa.

Al cabo de 1 mes, llega el resumen de la tarjeta, tenemos la cuota 1/12 de $500.- La TV es casi nueva y

estamos aún muy contentos con nuestra compra.

Pero Doña VISA o Don Garbarino no se quedan de brazos cruzados y nos ofrecen nuevas oportunidades de ¡¡¡ganarle a la inflación!!! Ahora podemos agregar una Tablet, o un equipo de música, cambiar la heladera o el lavarropas.

Hacemos el mismo razonamiento y compramos nuevamente en 12 cuotas fijas en pesos.

Llega el segundo mes y ahora tenemos en el resumen de la tarjeta la cuota 2/12 de $500 y la cuota 1/12 de la Tablet.

¿Y a que no saben quién nos invitará a hacer nuevamente una compra en cuotas fijas? Exacto, la tarjeta o la casa de electrodomésticos.

Si bien es cierto que el valor del dinero en 12 meses tenderá a ser menor que hoy, la acumulación de cuotas nos mantendrá endeudados mes tras mes. Es un espiral de deuda doméstica. Nos entusiasmamos por ganarle a la inflación y desbordamos de cuotas nuestra capacidad de pago mensual.

En tiempo de inflación es muy tentador comprar en cuotas fijas, pero seamos sabios y prudentes. Una pequeña compra en 12 cuotas no tiene mayores riesgos, pero si cada mes repetimos estas compras, estaremos endeudados más tiempo del necesario y deberemos destinar cada vez más dinero a pagar las cuotas que con tanta alegría financiamos.

(*) Pablo Colombo, contador.

licpablocolombo@gmail.com