Por Gerardo Hernán Vera

Empezar a hablar de la violencia y el abuso a los adultos mayores es un debate que nos debemos como sociedad y que figura en la agenda de organismos internacionales debido a su crecimiento a nivel mundial, junto con el crecimiento de la expectativa de vida que hace que cada vez haya un mayor porcentaje de la población compuesta por ancianos.
En tal sentido, en el año 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas determinó que el 15 de Junio sea el día de la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, definiendo el maltrato a los ancianos como “un acto único o repetido que causa daño o sufrimiento a una persona de edad, o la falta de medidas apropiadas para evitarlo, que se produce en una relación basada en la confianza”, pudiendo adoptar diversas formas, como el maltrato físico, psíquico, emocional o sexual, y el abuso de confianza en cuestiones económicas, o ser el resultado de la negligencia, sea esta intencional o no.

 

Cuando los viejos molestan
– ¡¿Dónde está mi mayonesa?!
– No parecía una mayonesa…
– ¡¿Qué hizo con mi mayonesa?!
– Flancitos…

Las primeras escenas del film “Esperando la carroza” nos muestran el desgaste y estrés de una mujer que estalla porque “Mamá Cora” -su suegra con demencia que vive en su departamento hace cuatro años sin que ninguno de sus hijos se ocupe de ella- en un descuido tomó la iniciativa de hacer “flancitos” con la mayonesa que estaba a medio preparar.
La película mostrará -en el resto de la trama- el derrotero de la familia disputándose que alguno de los otros hermanos se haga cargo de la madre.
Mientras tanto, “Mamá Cora” se irá de la casa convencida que la mezcla que arruinó “no tenía cara de mayonesa”. Pero la propia demencia hará que se encuentre desaparecida para la familia el resto de la película, que mostrará las miserias humanas del rechazo y mirar para el otro lado a la espera de que sea el otro que se haga cargo del cuidado.
El primer tipo de violencia que muchos ancianos sufren es el rechazo de su propia familia. Si bien es cierto que una persona con demencia requiere de cuidados especiales que generalmente no pueden darles las familias en sus casas, lo cual es motivo de internación geriátrica, muchos son los casos donde los viejos son autoválidos pero igualmente las familias tratan de que sea otro el que se ocupe, ya sea otro familiar o una institución geriátrica.

Una etapa de la vida marcada por las pérdidas
La principal característica de la vejez es el duelo. Es una etapa donde una persona va sufriendo pérdidas de forma más significativa en todas las áreas de la vida, tanto en lo económico como en lo físico, con un cuerpo que va perdiendo salud y quizás sus capacidades cognitivas, hasta la pérdida de su lugar donde vivir y los amigos que la vida le trajo, que por la edad se van muriendo. Todas estas pérdidas traen gran impacto en la salud emocional.
En ese crecimiento de la pérdida de funciones, por discapacidad o incapacidad para hacerse cargo de la propia vida y la necesidad de depender de otras personas -principalmente familiares- se va perdiendo independencia. Y esa puede ser la base para la aparición de situaciones de violencia y abuso contra los viejos.

La violencia contra las personas mayores
El factor principal de la violencia contra las personas mayores es la dependencia.
La violencia puede darse en el ámbito familiar y en el ámbito institucional, ya sea en personas internadas en geriátricos, como otros tipos de violencia institucional a que son sometidos cuando a diario sufren el maltrato al ser mal atendidos en oficinas donde deben hacer trámites, como organismos estatales, bancos, consultorios médicos, etc.
Los tipos de violencia que pueden sufrir son:
-Abandono: En muchos casos el anciano está en condiciones de abandono en las cuales pueden llegar a hacer sus necesidades fisiológicas encima y sin pañales, nadie le da de comer y beber o no se le proporcionan los medicamentos y la atención médica que necesita.
-Negligencia: Mientras en el abandono queda “tirado a la buena de Dios”, la diferencia está en que negligencia es no darle los cuidados apropiados o correctos. Los cuidados son proporcionados pero por exceso o escases pueden producirle daño.
Le dan de comer, pero no la comida más nutritiva ni la más apropiada, o alimentos que no debe formar parte de la dieta de personas con enfermedades como la diabetes y la celiaquía. Otro ejemplo sería que le dan los medicamentos pero quizás en dosis excesivas o menos de lo que necesita, lo cual implica graves riesgos para la salud que pueden incluir el riesgo de muerte. La negligencia también puede ser involuntaria, pero mayormente es intencional.
-Abuso económico o despojo: Este tipo de violencia generalmente es producida por familiares cercanos, excepto en el caso de las personas solas y sin familia donde hay ciertos delincuentes que se dedican a engañarlos para que les transmitan los derechos de sucesión.
No faltan casos donde los ancianos ceden sus derechos en vida y luego son despojados, quedando en total abandono tras ser abusados en su buena fe.
Muchos casos de abandono, negligencia y maltratos están vinculados con familiares que consiguen un poder para cobrar jubilaciones, pensiones y el manejo de propiedades o negocios, que requieren que el anciano esté a su supuesto cuidado para poder cobrar, pero la falta de interés en el bienestar del anciano termina en un encierro y aislamiento que puede equipararse con un secuestro, en que el viejo está encerrado sin contacto con el exterior o personas fuera del grupo familiar, y por su situación de desvalía o discapacidad, se encuentra atrapado sin poder escapar de esa situación.
-Abuso sexual: Esto se puede dar principalmente en ámbitos institucionales y sobre todo con aquellos que son más vulnerables por discapacidad o deterioro cognitivo. Si en la violencia se da una relación de poder desigual donde el victimario tiene cierto tipo de poder que lo pone en una condición de superioridad a la víctima, en los delitos sexuales en general, y en particular contra los ancianos, existe la incapacidad del anciano de defenderse o de escapar, puesto que el asalto sexual se produce en un lugar donde están encerrados, aislados y sin escapatoria, como puede ser el geriátrico, y a manos del personal que supuestamente los debe cuidar, el que puede tomar represalias, temor con el cual controlan al anciano abusado.
-Maltrato psicológico: Las situaciones descriptas obviamente incluyen maltrato psicológico, a veces como forma de dominación para lograr sus objetivos, o bien las consecuencias afectan grandemente los aspectos psicológicos del anciano, principalmente si este no tiene problemas cognitivos y tiene conciencia plena de lo que le está sucediendo.
La violencia psicológica también se manifiesta a través de los malos tratos, agresiones verbales directas, gestos, intimidaciones, amenazas, etc. Muchas veces en el ámbito de la familia estas agresiones pueden ser no premeditadas, pero pueden darse –por ejemplo- ante la falta de paciencia por un anciano con algún grado de problemas para entender lo que se le dice o por los tiempos de reacción.
Naturalmente, una persona mayor no piensa al ritmo que podemos hacerlo otras personas más jóvenes y en muchos casos requieren de paciencia extra, que la familia va agotando a medida que van acumulando el cansancio o estrés del cuidador (como en el ejemplo del film “Esperando la carroza”).
Cuando un anciano ya no puede vivir solo y debe ir a vivir en la casa de algún familiar, la llegada del viejo al hogar genera muchos reacomodamientos en el grupo familiar. Quizás no tengan el espacio suficiente y se comience a generar una situación de hacinamiento. Quizás algún nieto debe ceder su habitación o cama, lo que –por ejemplo- puede generar enojos de ese nieto, que lo descargará con malos tratos hacia el anciano.
Y la alteración del ritmo familiar, la pérdida de intimidad, quizás el hecho que el anciano quiera intervenir o entrometerse en cuestiones familiares que no le corresponden, y todo tipo de situaciones generadas por el ingreso de un nuevo integrante al grupo familiar, pueden generar tensiones, enojos, reproches, y un cúmulo de frustración en quienes ve cambiada su “normalidad” y hasta poder sentirse invadidos, lo que puede derivar en que la frustración produzca enojo o resentimiento que sea descargado en desplantes y malos tratos a la persona mayor. Ésta también está en medio de una situación no deseada, y que debe lidiar con todos los sentimientos que la situación le genera, como miedo, angustia, pena y dolor emocional.
-Vulneración de derechos: Más allá que en todo lo descripto se produce una vulneración de los derechos del anciano, a veces la violencia puede presentarse de formas más sutiles, a través de la vulneración de esos derechos.
Una de estas formas es el forzarlo al aislamiento y la confinación, lo cual representa la pérdida de amigos y contactos sociales. Este es el primer paso en el proceso de violencia, donde las personas violentas o abusivas aíslan a su víctima como lo hacen los animales cazadores que rodean y aíslan a sus presas para poder atacarlas.
Si el anciano no tiene contacto con el exterior (de la familia o del geriátrico) no puede pedir auxilio y queda a merced de sus abusadores.
Por último podemos mencionar como otro derecho vulnerado a la intimidad. No es ningún secreto que en una internación, en este caso geriátrica, se pierde la intimidad. El ámbito institucional priva al anciano de su privacidad, ya sea porque debe compartir su habitación con una o varias personas más, como por el hecho de que está bajo las normas de la institución y de sus empleados que pueden ingresar a la habitación cuando se les plazca, sin que el anciano pueda oponerse.
Pero también en el ámbito familiar, en el caso que el anciano deba mudarse para convivir con un familiar, ingresa en la dinámica familiar y el primer problema que enfrenta es el de poder contar con su propio espacio físico. Como decíamos, quizás algún componente de la familia deba cederle su espacio o quizás el anciano es “instalado” en el sofá del living, donde está a la vista de todos y no tiene un espacio donde pueda tener algún momento del día en soledad consigo mismo o con las pocas cosas que pueda haber traído de su casa, su propio lugar en el mundo que debió dejar atrás, quizás el lugar donde pasó gran parte de su vida.