“Les digo estas cosas para que estén unidos a mí y así sean felices de verdad. Pero tengan valor: yo he vencido a los poderes que gobiernan este mundo”. (Jn. 16:33)

 

Por Claudio Bodean (*)

Esta historia comienza en la primera quincena de junio del año 1990. Esa mañana sonó nuestro teléfono. Había nacido un bebé, y su historia se cruzaba con la nuestra, él necesitaba una familia y nosotros deseábamos un hijo.

Diría que en ese momento comenzamos…

…a transitar por la difícil tarea de ser padres. Claro que, como todos los padres, los nuestros, los tuyos, el curso es a prueba y error, nadie nos enseña a ser papás salvo nuestros hijos, y para cuando aprendimos, si es que lo logramos, son ellos mismos los que comienzan esa escuela.

En ese tiempo de aprendizaje – enseñanza, deseamos lo mejor para ellos, cuidándolos de cada circunstancia de la vida, pero también soltando de a poco, para que sean ellos mismos los que realicen el aprendizaje.

Muchas son las lágrimas, los deseos, las sensaciones que, como papás, nos llegan frente a cada desafío que nuestros hijos nos presentan. Pero lo más importante es prepararlos para la vida que se les presenta por delante. La mejor forma es que nos vean peleando en cada batalla que se presente.

Para muchos, como vemos en este fragmento de la película de Rocky Balboa, la vida es dura, nos presenta situaciones difíciles, en algunos casos en el mismo momento de nacer; pero como dice el versículo que cito al principio, tendremos aflicción en el mundo que nos rodea, pero es Jesús quién venció a ese mundo. Cada dureza con que esa vida nos golpea es suavizada por las manos del Creador, que hace que su compañía en el camino lo haga más fácil y más transitable. Y eso deseamos para nuestros hijos.

Hoy vamos por el año 23 de ser papás, y seguimos aprendiendo-enseñando, sabiendo que no solo estamos educando un hijo, sino también nietos, por que todo será transmitido en generaciones futuras.

Tus hijos son únicos, como son únicos ustedes como papás, ora, bendice, presta el hombro, corrige,  alienta, y enseña que por dura que se presente la vida, de la mano de Jesús las batallas son triunfos.

(*) Claudio Bodean es líder en la Iglesia de La Cruz, de Villa Madero, Buenos Aires, y trata temas de familia junto a su esposa Stella.