Por Camila Saraco (*)
Desde hace un tiempo a esta parte se ha considerado con más fuerza en el ámbito de la salud mental, que la música tiene un efecto terapéutico sobre la vida de las personas, en lo físico, lo mental, emocional, y también en el área espiritual. Con el crecimiento reciente de las Neurociencias al “alcance de todos” podemos ir conociendo que nuestro cerebro y nuestra mente son afectados por la música. En este artículo nos abocaremos al efecto que tiene la música en la salud mental de las personas como así también en lo emocional.
Los primeros antecedentes de la música en relación al proceso de salud-enfermedad datan del año 1500 a.C. aproximadamente, dato que se obtiene con el descubrimiento de unos papiros egipcios, que detallan la influencia de la música en el cuerpo humano. Según estos papiros la música era capaz de sanar el cuerpo, la mente, y purificar el alma. Dejando de lado el misticismo que encierran estas historias, en aquella época ya podían comprobar este efecto terapéutico de la música.
En lo referido a lo emocional, se ha comprobado el efecto que tiene la música en diversas áreas, por ejemplo, se conoce que la música en los niños favorece sus procesos de aprendizaje, también en las relaciones humanas contribuye a la adaptación del individuo a su medio. Desde las neurociencias contemplamos que la música estimula los procesos sensoriales, cognitivos (por ejemplo, la atención, la memoria), y también motores. Respecto, por ejemplo, a los estados de ánimo, la música puede influir en algunos neurotransmisores según sean estímulos sonoros placenteros o no (por ejemplo, música de tipo “sedante” como puede ser la música instrumental, generarían efectos en el sistema nerviosos que producirían un estado de ánimo calmo).
En el campo de la salud mental, desde hace algunos años ya se ha incorporado a los equipos de trabajo interdisciplinario, la musicoterapia, siendo Argentina el primer país con dicha carrera universitaria. La musicoterapia es un tipo de tratamiento de pacientes con alguna patología (puede ser mental, motora, y también se aplica, por ejemplo, a la rehabilitación cognitiva en ancianos, entre otras), basado en un proceso que suele tener distintas etapas. Con la música como expresión artística, direccionada por un profesional, y que cuenta con la aplicación de estrategias mediante las cuales se puedan alcanzar las metas que el profesional se haya propuesto, según las necesidades y recursos relevados previamente de forma diagnostica en el paciente, con el fin de trabajar ya sea en prevención, promoción, recuperación o rehabilitación de la salud, según corresponda.
Ya sea para aplicarse en casos de patologías, o bien en individuos sin estas, la música es parte de nuestra vida cotidiana, suele generar emociones, acompañar momentos, expresar en idioma diferente a las palabras (o utilizándola en sus letras), aquellas cosas que no nos animamos a decir. En fin, afecta nuestro sistema nervioso, pero también es el lenguaje que utilizamos para expresar nuestros pensamientos, ideas, o sentimientos. Ya lo dice la Biblia, “¿Alguno de ustedes está alegre? Cante alabanzas” (Salmos 5:13).

Lic. Camila Saraco
Psicóloga UBA
Terapia individual, familiar
Niños, adolescentes, adultos
Cel. 11-2252-1920