A 25 años de la gesta de LAGRAM, Lucas Leys vuelve a reinventarse en una nueva faceta de su ministerio, apuntando a un segmento etáreo al que no nos tenía acostumbrados.
En esta charla, habla de su historia ministerial, de su familia y de cómo ve el panorama de la Argentina a miles de kilómetros de distancia.

Entrevista: Damián Sileo

En los ’90, comenzó con el trabajo con adolescentes, organizando campamentos y diferentes eventos que apuntalaron a muchos de los que hoy ocupan lugares relevantes en el liderazgo cristiano en la Argentina. Con la llegada del nuevo siglo, a través de las Convenciones, dirigió su mirada al liderazgo de adolescentes y jóvenes, con capacitaciones en un formato inédito para la parcialidad evangélica. Promediando la segunda década de los 2000, la franja se amplió y nació e625. ¿De qué se trata? Lucas lo explica de esta manera:

Especialidades 625, el ministerio que tengo el privilegio de liderar, ya no es un ministerio que tiene una página web, sino que somos una página web que hacemos ministerio y esto es importante para entender lo que ofrecemos a la iglesia porque no somos una organización que solamente hace eventos esporádicos, sino que estamos ayudando a quienes trabajan con las nuevas generaciones todos los días del año. La página web www.e625.com ya tiene más de 100 mil usuarios mensuales que se benefician con la tonelada de recursos gratis que ofrecemos, pero también servimos a los líderes de las iglesias a través de una suscripción premium con recursos más completos y audiovisuales. De alguna manera somos una especie de Netflix de recursos audiovisuales para el discipulado de las nuevas generaciones. Claro que también están los eventos y este año estoy muy entusiasmado con los Foros Nacionales de Liderazgo Generacional que celebramos en 14 países para involucrar en la conversación a pastores generales de los países donde tenemos las 14 oficinas, y también el Retiro Internacional que tendremos en Panamá en septiembre que realmente cambiará totalmente el panorama de los eventos cristianos de liderazgo. A esto también le hemos agregado una plataforma académica de cursos de actualización ministerial en el www.institutoE625.com y por último también somos una editorial que produce materiales continuamente así que los proyectos son muchos y variados constantemente.

Estos 25 años de ministerio, lógicamente, habrá tenido sus vaivenes. ¿Cuáles fueron los momentos que definirías como los picos de tu trayectoria ministerial y cuáles aquellos donde dijiste “qué hago aquí; largo todo ya mismo”?

Los momentos definitorios son esos que nadie ve. Se dan de rodillas con el vértigo de tomar una decisión trascendente para tu destino y perseverar en ella a pesar del precio que tengas que pagar. En mi caso he tenido varios de esos como cuando llegué a estudiar al Instituto Fuller, en California, sin dinero y por un mes dormí en el suelo y comí solo una hamburguesa pequeña por día gracias a que me regalaron unos cupones. Yo sabía por qué estaba ahí así que perdí de vista el sacrificio por la meta de tener un doctorado que me abriera puertas de conocimiento e influencia para cambiar las ideas de gente mayor que yo y en posiciones de hacer cambios.
Respecto a querer rendirme, creo que desde hace años aprendí a separar lo que “siento” de lo que “hago” así que “sentí” ganas de hacerlo muchas veces, pero ni remotamente se me ocurrió hacerlo porque si uno se deja gobernar por lo que “siente” entonces nunca “hace” lo que debe en el momento que debe hacerlo.
Obviamente nada de lo que pude hacer en estos años lo podría haber hecho sin la gracia de Dios así que soy un eternamente agradecido que solo tuvo el mérito de decir que si cuando Dios me pidió que lo siguiera.

En tiempos donde el valor de la familia se está volviendo relativo en algunos sectores de la iglesia, incluso en el liderazgo, el núcleo familiar de Lucas se ve firme y, es sabido, juega su papel en el ministerio. ¿Qué rol juega tu esposa, Valeria, y los niños en el andar cotidiano del Lucas ministro?

Mi esposa es el amor de mi vida y no se me ocurre cómo sería mi vida sin ella. Dios me la regaló en su misericordia y servimos juntos al Señor desde nuestra adolescencia. Ella es quien maneja mi agenda, también es autora, es una excelente consejera y tiene algo especial que la gente reconoce. Una curiosidad para mí es la cantidad de veces que en algún negocio alguien se pone hablar con ella y le termina confesando alguna necesidad sin nunca haberla visto antes. Y claro, además es la excelente mamá de nuestros Sophie y Max.

Vivir lejos de tu país de origen, ¿te hace ver de una manera diferente la realidad argentina? ¿Cómo ves el papel que está tomando la iglesia en la Argentina en relación al clima político que se vive desde hace unos años? ¿De qué manera y hasta dónde creés que la iglesia debe tener injerencia en la vida política?

Vivo en el exterior hace más de 20 años, pero nunca dejé de tener familia, amigos y ministerio en Argentina así que no estoy ajeno a la realidad de nuestro país. El estar afuera claro que te da una perspectiva distinta, sobre todo cuando te la pasas viajando como es mi caso. Visito más de 15 países por año hace por los menos 15 años así que no es por los medios que conozco las realidades de México, Cuba, Venezuela, España o Colombia. El conocer tantas realidades de primera mano primero te ayuda a leer que hay ciertas tendencias que, aunque desde un país se observan como fenómenos nacionales, son en realidad temporadas internacionales y segundo, el observar los mismos fenómenos en más de un país ya sea antes o después de la misma historia te deja anticipar mejor cuáles van a ser los resultados de esas tendencias. Respecto a Argentina específicamente no me deja de sorprender cuán romántica es la percepción que tenemos de algunos términos como izquierda, derecha, neoliberalismo y el rol del gobierno. Digo románticos porque evaluamos esos términos con las emociones más que con lo que quieren decir en términos prácticos y eso se refleja en alguien que levanta con furia una bandera con el Che, pero lo hace con las Nike más caras del mercado.
En cuanto al rol de la iglesia, nuestra brújula deben ser las letras rojas de los evangelios. La ética de Cristo debe estar en el centro de nuestras prioridades y aunque es difícil no hacer una hermenéutica sesgada por nuestras ideologías, es fundamental concentrarnos en defender valores siendo independientes de intereses políticos.

¿Y en qué anda Lucas Leys por estos días?

Respecto a lo próximo, me encuentro trabajando en dos libros. El primero se titula “Los padres que tus hijos necesitan” y lo estoy escribiendo junto a Reggie Joiner, un pastor y autor americano que está siendo de increíble influencia los Estados Unidos al frente de un movimiento conocido como Orange, que hoy es la productora de recursos de educación cristina más importante en el mundo en inglés; y el segundo, es justamente “Liderazgo Generacional”, que saldrá poquitas semanas después y donde hago la propuesta de esta nueva arquitectura para el trabajo de discipulado en Iberoamérica. En este también tengo coautores. El Dr. Félix Ortiz, de España, que es un especialista en mentoreo y coaching y es el rector de nuestra “Escuela de Liderazgo Generacional y Coaching” en Bs As y también la Dra. Kara Powell, profesora de ministerio a las nuevas generaciones del Fuller Theological Seminary, en Pasadena, California.