Por Yolanda Weigandt*

Hace unas cuantas décadas, el papel de las mujeres se limitaba única y formalmente a “dedicarse” a su hogar. Formar una familia y cuidar el bienestar de su esposo y sus hijos. Sus actividades diarias eran las tareas domésticas.

La mujer ha comenzado a realizar muchas actividades nuevas, pero no por ello ha dejado de lado aquellas que ya traía de épocas anteriores, logrando de este modo articular sus tareas laborales y proyectos personales con su rol como esposa y madre. Trabajadora, estudiante, madre, esposa, hija, compañera, amiga, linda y sensual, algunas de las acciones en donde podemos ver la “multifuncionalidad” de la mujer.

Por este motivo, la mujer de hoy debe tener una gran capacidad para administrar su tiempo y realizar varias cosas simultáneamente. El cambio en los aspectos laborales es el más visible. Sin lugar a dudas, la presencia femenina en el mercado laboral se ha incrementado fuertemente a través de los años.

Otro aspecto que impulsa el trabajo femenino fuera del hogar es la necesidad económica, ya que muchas son jefas de hogar y responsables de la manutención de sus hijos.

Hoy en día, aumenta cada vez más la cifra de mujeres que deciden independizarse y comienzan a realizar, vivir y explotar plenamente cada una de sus facetas.
Cabe destacar que aquellas mujeres que han decidido ser amas de casa y por ende no son remuneradas en sus tareas de lavar, cocinar y cuidar niños, comúnmente no son consideradas trabajadoras, y por lo tanto no figuran en las estadísticas laborales.

Hayas elegido ser ama de casa, trabajadora independiente o en relación de dependencia, siempre ten en cuenta que lo importante es aceptar y vivir a pleno cada elección.
¡Adelante Mujer, tus capacidades son únicas!

“Cuando habla lo hace con sabiduría; cuando instruye lo hace con amor”
La Biblia

*Counselor
Tomado de Revista Efecto Positivo