Te invito a sumarte a esta campaña.
Para estas fiestas todos arman el arbolito, compran regalos y se habla de “espíritu navideño”. Como cristianos, nuestro compromiso es revalorizar el verdadero sentido de la Navidad, que es el nacimiento de Jesús. Porque Navidad es eso, natividad, nacimiento. Nacimiento de Aquel que vino voluntariamente a la tierra haciéndose hombre con el objetivo de morir por nuestros pecados.
Y la invitación es ésta: elegí una noche de esta semana, reuní a tu familia y junto a tus hijos armá el pesebre contando la historia de lo que pasó en Belén esa noche. Será un desafío para los padres ya que disparará preguntas en los curiosos niños. ¿Y dónde estaba Papá Noel? ¿Cuántos eran los reyes? ¿Por qué si Jesús era rey nació en un pesebre?
Leamos el relato bíblico con anticipación para descubrir qué es lo que realmente dice la Biblia. Usemos las figuras del pesebre como ayudas visuales para que se fije en su mente el verdadero relato de la Navidad.
Será un momento de unión familiar, de entronar a Dios como Señor de nuestra familia, de predicar las buenas nuevas a aquellos que no le conocen. Usemos ese momento para orar en familia agradeciendo porque se acercó a nuestras vidas, porque nos salvó y para orar por nuestros hijos y enseñarles a orar.
Hay cientos de cosas que podemos enseñarles a nuestros hijos. Pero lo más importante es que ocupemos nuestro rol de padres y sacerdotes de nuestro hogar.
Nuestros hijos necesitan urgente ejemplos de padres que velan por ellos.