Se acerca un nuevo Día del Padre y en las redes sociales comienzan a repetirse los cartelitos y textos de mujeres que se felicitan por el Día del Padre diciendo que son “madre y padre a la vez”.
Sin embargo esto no es posible, porque para un crecimiento y maduración estable desde lo emocional, el niño necesita de la presencia de papá y mamá, y no hay forma de que uno solo pueda cubrir el lugar de ambos, ya sea mamá o papá.
En todo caso, podríamos hablar de que la mamá ejerce su rol de forma sobrecargada por tener que cubrir algunas cuestiones y algunas funciones que debería cubrir el papá, pero en cuanto a lo psicológico nunca podrá cubrir ambos roles.
Pero entonces si falta el papá… ¿no hay forma de que el niño pueda crecer sano emocionalmente? (también puede darse el caso contrario de que el papá críe a los hijos y la mamá esté ausente).
Desde la psicología hoy se habla de “función paterna” y “función materna”. Es decir, el rol de la mamá y el rol del papá es una “función”, que en la salud emocional del chico y en cubrir esas necesidades emocionales, no necesariamente tiene que ser papá quien cumpla la “función paterna”, sino que puede haber otro varón que cumpla esa función en la vida del niño, y que puede ser el mismo papá, sea el progenitor o un papá adoptivo, como también -ante la ausencia de papá- la función paterna puede ser cumplida por un abuelo, por un tío, o –siendo que socialmente hoy es más fácil que las parejas se separen o divorcien y que sus componentes vuelvan a formar pareja con otra persona- esto puede traer a casa a un novio o esposo de mamá que también cumpla la “función paterna”, lo que puede darse sólo si es que por algún motivo papá se mantiene alejado.

¿Cuando hablamos de padre ausente estamos hablando solamente de que está lejos físicamente?
Esto también vale ser aclarado, porque la ausencia de papá no necesariamente significa que no esté físicamente presente. Papá puede estar todo el tiempo en casa pero al mismo tiempo estar emocionalmente ausente. De hecho, cuando hablamos de la ausencia de papá es porque está ausente emocionalmente.
Sin dudas, esto sería un disparador para otra reflexión porque seguro más de una mujer se quejará de que el esposo también está ausente para ella, de que no puede compartir cosas con él, de que cuando está no la escucha, etc.
Y eso mismo que le pasa a muchas esposas también le pasa a los chicos, con la diferencia que por una cuestión de edad y de maduración los chicos no pueden racionalizarlo, no pueden ponerlo en palabras, porque quizás todavía están en una edad en que ni siquiera pueden identificar lo que les pasa, que es el hecho que papá no les presta atención ni para retarlos ante una travesura, y que la de papá es una figura desdibujada.
Si eres mamá y te está pasando esto a vos, es una buena llamada de atención también para que prestes atención a esa relación de tu esposo con los chicos, si está presente o ausente para ellos.
O si eres papá, si tu esposa ya te hace este tipo de reclamo, también puede ser que tus hijos estén pasando los mismo en la relación con vos, solo que no saben cómo decírtelo y se encuentren sufriendo por dentro.
Entonces, papá puede estar ausente física o emocionalmente.

¿De qué forma papá puede estar ausente emocionalmente?
Papá puede estar ausente emocionalmente estando presente físicamente pero no prestando la suficiente atención a las necesidades afectivas de los chicos, no compartiendo sus intereses ni estimulándolos. Quizás está en su mundo y no se interesa en lo que hacen, en sus logros.
Si, por ejemplo, papá está transitando un cuadro de enfermedad psiquiátrica como un episodio depresivo mayor no va a poder hacerse cargo ni siquiera de él mismo y mucho menos de los chicos. Lo mismo vale si papá está preso por una adicción ya que no puede contenerse y se pierde en la bebida o en los efectos de una sustancia. ¿Qué le puede brindar al niño?
Hoy, que la tecnología se nos metió por la ventana de casa, y el celular puede ser el protagonista de la cena familiar (eso si es que la familia se reúne para comer juntos, lo cual ya sería en gran manera un milagro, y ni contar si los chicos ya están en la adolescencia), en ese contexto papá estará ausente si no se interesa en qué es lo que está haciendo el niño en la computadora.
¡Pero cuidado! Porque también hay otra forma de estar ausente y no darse cuenta de eso. También un papá puede estar ausente de la vida de su hijo cuando no lo corrige, cuando no le pone pautas, cuando no le impone disciplina y aún un castigo ante una falta. Para esto debemos no confundir castigo con violencia.
Tenemos una generación de padres más jóvenes que tienen miedo de sus hijos, que tienen miedo de que si les imponen reglas, si les imponen premios y castigos, dejen de quererlos. Y si los padres están separados esto se multiplica por miedo a que quiera más al otro padre.
Esto lleva a que ese papá (o esa mamá) no tenga la capacidad de darle un NO como respuesta a sus hijos, a darle un NO y sostenerlo en el tiempo. Es todo SI, es todo permisividad ante niños que son “todo deseo”, que todo lo quieren al instante y a su manera.
Contrario a lo que piensan esos padres, el niño vive esa falta de que papá le ponga límites o que papá le diga a todo que SI, como una falta de interés, pensando que a papá no le importa.
Ese vacío el hijo lo siente como un abandono, siente que papá no lo quiere, que papá lo rechaza.

¿Qué ocurre si como papá uno se da cuenta de que algunas cosas las hizo mal? ¿Cómo lo puede arreglar? ¿Tiene arreglo?
Estoy convencido que ahí está el desafío, un desafío que siempre uno puede enfrentar desde el aquí y ahora mismo, desde el ya para adelante. Lo que pasó ya no lo podemos cambiar pero podemos proponernos hacer cambios.
Por ejemplo, tomándonos tiempo para ayudar a nuestro hijo, a nuestra hija, a realizar la tarea escolar, dejando de “privatizar” la ayuda escolar al pagarle a un tutor o maestro particular, y así estar presentes para ellos.
Tomando nuestro lugar de autoridad espiritual de nuestra familia y estando presentes para poner límites, para corregir amorosamente pero también con firmeza, estableciendo pautas de conducta y normas de convivencia.
Otra forma es que la computadora no sea ese “cuco”, ese “ogro”, que se traga a nuestros hijos, envueltos en juegos en línea (y también en chats altamente peligrosos con vaya uno a saber quién), sino que como papás podamos empezar a participar de lo que pasa con nuestros hijos y el mundo virtual, quizás compartiendo y aprendiendo el juego que juegan, jugando con ellos.

Y sobre todo…
La clave de todo podríamos decir que es poder tener “tiempo de calidad” con los hijos. Si sos una persona con demasiadas actividades, que -en la medida de las posibilidades- comiences a tomar menos compromisos para poder tener tiempo para los niños, y que en el tiempo que puedas compartir con ellos –sea mucho o poco- no permitas que el celular y la compulsión por mirar el último meme o el último videíto que te pasaron por WhatsApp, le robe el papá a tus hijos. Mejor silenciá el celular y pasá tiempo con ellos.
Que les prestes atención y que te tomes tu tiempo para ellos, esa es la llave de acceso a sus corazoncitos. Y de la forma que se relacionen con vos como padre, es como estarás moldeando y facilitando la relación de tus hijos con Dios como su Padre Celestial.
Gerardo Hernán Vera
Consultor Psicológico