Por Maximiliano Domínguez Odriozola (*)

 

Hoy por la mañana, cuando daba una clase de computación, le planteaba a los alumnos, el pensar, para qué van a usar la computadora.

Mencioné, que la mayoría de los usuarios actuales de una computadora o dispositivo informático, utilizan una mínima parte de las capacidades del equipo y que si definen eso ahora, cuando están comenzando a aprender el uso de una computadora, podrían sacarle el mejor provecho.

Esto, creo yo, se debe a que muchos de esos usuarios, ingresaron a la computación movidos por la ola de redes sociales que nacieron en los últimos años.

Facebook, Twitter, Orkut, etc, etc, etc, poblaron las pantallas de las computadoras la mayor parte del tiempo de uso de las PCs y Notebooks. Luego las pantallas de los celulares y tablets, casi quitando del a escena a miles de programas que usábamos antes de las redes sociales.

¿Recuerdan los “ppts” las presentaciones de Power Point que inundaban nuestros correos? ¿Y cuando chateábamos por…

MSN, ICQ, etc.? ¿Aún se acuerdan cuando comprábamos los CDs con programas o películas? ¿O cuando usábamos el CD para transportar información? El comienzo del dominio del usuario en internet, hizo que el Browser (programa que nos permite ver lo que brinda la internet) sea el rey de la escena.

Hoy podemos hacer miles de tareas sin instalar un solo programa, nuestra computadora podría ser una “terminal boba” y aún no notaríamos la diferencia.

Entonces, cuando alguien comienza a ingresar en el mundo de la computación, yo le recomiendo que se detenga un segundo y piense qué es lo que quiere obtener de ella ¿Acceso a Facebook? ¿Ver fotos en Instagram? ¿Conversar por Skype? ¿Recibir correo? ¿Escribir en Twitter?

Es importante hacerlo, porque tal vez, en lugar de una computadora, necesitamos un smartphone, o una Tablet y podemos estar gastando dinero en algo que no nos permitirá sacar el mayor jugo a la informática.

Recordemos que una computadora, no es más que una supercalculadora “amigable”, es una herramienta para lograr un fin. No hace lo que quiere, sino lo que yo le indico.

Y lo que también le mencionaba a mis alumnos, es que cuando entendamos esto último, dejaremos de tenerle miedo a esa caja que usa todo el mundo y nosotros no.

(*) Maximiliano Domínguez Odriozola es profesor de computación y editor de PerfilCristiano.com