Por Gabriela Rechiuto (*)

1-Porque la inmobiliaria trabaja con la certeza de manejar y tratar de conjugar los intereses de las partes, sin interferencia de la competencia desleal.

2-Porque la inmobiliaria puede incluir la oferta de la propiedad en los diferentes portales de Internet, multiplicando así las posibilidades de venta, manejando por sí los márgenes de honorarios a

 

compartir generando alianzas con una amplia cantidad de colegas en beneficio de su cliente, para vender al mejor precio y en el menor tiempo.

3-Porque la falta de autorización y exclusividad redunda en una promiscuidad que termina por desmerecer la calidad y transparencia de la situación jurídica del inmueble generando desconfianzas y situaciones que producen distorsiones perjudiciales para el prestigio del sector y en última instancia para el cliente.

4- La autorización debe ser equilibrada y consensuada entre las partes y no un simple contrato de adhesión donde el cliente firme a ciegas las condiciones que le imponga la inmobiliaria y el cliente debe tener en cuenta que la tasación debe ser acorde a las características del inmueble y condiciones imperantes en el mercado, el valor de un inmueble no es el monto que necesita el cliente para resolver su vida, por lo tanto la toma de conciencia en ese sentido es lo que asegurará la viabilidad de la operación.

5-Finalmente la inmobiliaria debe estar convencida de la utilidad de su intervención y el profesionalismo de su trabajo, para lo cual necesita inversión de tiempo, dinero y capacitación para lograr la excelencia de su servicio, por ende debe cobrar los honorarios que corresponda.

El cliente debe recordar  que “lo barato sale caro”.

(*) Gabriela Rechiuto es asesora inmobiliaria

@grechiuto