Por Gabriel Flores Ciani (*)

Este domingo 20 de mayo del 2018 desde las 15:00 horas, marchamos miles de personas desde la Plaza de Mayo al Congreso Nacional aquí en Buenos Aires, Argentina. ¿Por qué marchamos? ¿Por qué tantas personas sin distinción de color político, credo, edad, nivel social y cultural se autoconvocan en los lugares más emblemáticos de todo el país?
El motivo es la defensa de las dos vidas: la de la madre gestante y del niño por nacer.
Hemos estado debatiendo en las comisiones de diputados presentando argumentos sólidos desde lo científico, médico, desde la genética, la embriología, biología y las cuestiones jurídicas, entre otras. Estos argumentos han dejado claro que la vida empieza en el momento de la concepción y que interrumpir el embarazo desde ese momento se constituye en darle muerte a una persona, un individuo que jamás es, durante la gestación, el cuerpo de la madre.
¿Y entonces por qué marchamos miles de ciudadanos el 20 de Mayo? Porque pareciera que los argumentos científicos no bastaran para frenar la despenalización del aborto en Argentina. Me pongo a pensar ¿Qué poderosos intereses nacionales y extranjeros estarán detrás de los grupos abortistas? ¿De dónde proviene semejante cantidad de dinero para financiar una campaña masiva pro aborto?
El aborto no está en el deseo del pueblo argentino ni de los pueblos latinoamericanos. Es una agenda que acompaña la ideología de género que desde grupos de poder internacionales ajenos a nuestra región quieren imponer a nuestras naciones.
Me pregunto ¿Cuál será el motivo? ¿Será generar otra “grieta”, trayendo división entre los Pro vida y los Pro aborto? Me viene a la memoria la frase del Martin Fierro: “Los hermanos sean unidos, porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera”.
¿Será el intento de que disminuya la población de nuestra región, la cual es rica en recursos naturales, para así llevárselas sin compartirla? ¿Será para que no nazcan nuevos científicos, deportistas, artistas, empresarios, para así seguir dominándonos a través de una sociedad atravesada por la cultura de la muerte en vez de ser una sociedad amante de la vida?
Cuántas preguntas podríamos seguir haciéndonos. A algunas, tal vez, no les encontremos respuestas ya que no las tienen desde el sentido común y la ciencia.
Por esto marchamos el 20 de mayo: para seguir siendo un pueblo libre, en donde la igualdad y la fraternidad sean la base de la unión entre todos los pobladores de esta amada tierra. Para que la cultura de la muerte no se imponga sobre la razón y el amor. Para que nuestro amado país vea nacer cada día a los niños y niñas que construirán el futuro de bienestar y progreso que tanto anhelamos para nuestra patria.