(Redacción Central).- La lluviosa noche hacía prever un faltazo en quienes a través de la modalidad del facebook había dado su presente anticipadamente en el evento armado en esa red social. Pero, el brusco cambio de clima acaecido en Buenos Aires el pasado sábado, no hizo mella en el centenar y medio de personas que cabrían en las butacas preparadas para el disfrute de una obra teatral poco convencional para el circuito cristiano.
“Lodebar, la tierra del olvido”, es el título de esta obra dirigida por Julieta Maisonnave, acompañada en escena por Micaela Martínez, Claudio Glennon, Patricio Ibarra y Alejandro Segovia. La obra lleva al espectador a la presencia de una lúgubre puesta en escena futurista, pero a la vez, desoladora, donde un grupo de jóvenes habitan en el encierro que propone Lodebar, a través de su déspota líder llamado Absoluto, quien aparece frecuentemente en una telepantalla para dictarles una rutina diaria a la que estos jóvenes, parece ser, se habían acostumbrado.
Los minutos pasan con escenas tétricas, suavizadas un poco por la carga de humor que le dan sus protagonistas, pero la comparación con novelas como “1984”, de George Orwell, es inevitable. Es que “Lodebar…” presenta un mundo similar, gobernado por un personaje siniestro que parece tener todo controlado, a punto tal que ninguno de los “lodebarianos” –tal como los describía- se atrevía a traspasar una compuerta que era la única barrera entre el encierro y un nuevo mundo por descubrir.
Fueron 50 minutos en los que el estado de ánimo del espectador podría ir en una escala descendente en la medida que transcurre cada escena, producto de la desesperanza que transmitía el inteligente guión escrito por Julieta Maisonnave y Patricio Ibarra. Pero, a su vez, los mismos protagonistas iban descubriendo pistas que comenzarían a crearles dudas acerca de la legitimidad de esa supuesta protección del mundo exterior que tenían a través de Absoluto.
En síntesis, una obra que deja pensando al espectador. Una manera inteligente de llevar a la gente al cuestionamiento de aquellas cosas que la sociedad impone sin pedir permiso.

Foto: Ayelén Figueroa.