¿Nacional o importado?
Todo vehículo fabricado fuera del Mercosur es un poco más caro, ya que su precio contempla un impuesto llamado Derecho de Importación Extrazona, que actualmente es del 35%. Para 2011, el Gobierno Nacional planea equilibrar la balanza de pagos del sector, y por ello la importación de vehículos podría desestimularse con subas de precios de hasta un 20%. Sin embargo, muchos importados cuyas casas matrices también producen en el país, incluso con distintas marcas, podrían sortear este aumento. Además, los nuevos vehículos híbridos, que combinan motores eléctricos con motores convencionales, serán muy competitivos a partir de 2011, gracias a un decreto presidencial que redujo el Derecho de Importación Extrazona del 35% a tan sólo el 2%.
Más allá de esto, el futuro usuario debe considerar los costos de mantenimiento. Sobre todo si planea conservarlo por varios años, no hay nada peor que ser dueño de un usado cuando sus repuestos son importados, o se encuentran descontinuados. Si bien los vehículos japoneses (y algunos coreanos) tienen fama de requerir menos mantenimiento, nunca se debe olvidar que los precios de todas sus partes estarán en dólares. Muchas veces, conducir un auto popular, que no se distinga del grueso de la flota de taxis, significa disponer de repuestos en abundancia y a buen precio. Los neumáticos también son un factor a tener en cuenta: se recomienda evitar cubiertas poco comunes, con medidas especiales; también a las revolucionarias Run Flat que no se pinchan pero que tampoco se consiguen, debido a restricciones aduaneras.
¿Nuevo o usado?
La ventaja de un auto cero kilómetro es la misma que la de cualquier producto nuevo. La garantía de muchos autos se extiende hasta los tres años o 100 mil kilómetros, pero con la condición de que el mantenimiento “de manual” (fluidos, filtros, pastillas de frenos, etc.) se realice en los talleres certificados por la marca, que suelen cobrar mucho más tanto en los repuestos como en la mano de obra. Cualquier infidelidad con la garantía implica el inmediato abandono de la misma.
A los efectos de la reventa, un coche nuevo deja de serlo al salir de la concesionaria. La depreciación inicial de cualquier vehículo ya se dio en los usados, que alguna vez vieron caer su precio estrepitosamente en los primeros dos años de existencia. Así, se dice que los usados ya están amortizados; debe considerarse dichoso quien encuentra un usado con pocos años y kilómetros, casi nuevo, a un precio sensiblemente inferior.
La clave a la hora de buscar un auto usado es tratar de detectar un uso benévolo por parte de quien lo vende. El buen trato no siempre viene acompañado con un kilometraje bajo, pero eso no debería pesar tanto como la seguridad de que el coche recibió un mantenimiento constante y a conciencia. La mejor forma de saber si un coche recibió una paliza es buscando en la parrilla frontal y el parabrisas las típicas marcas de la conducción veloz por ruta.
Los “detalles” de piezas rotas o faltantes a veces son irreparables, aunque también pueden ser un punto a favor para la negociación monetaria. Pero tampoco es cuestión de que lo barato termine costando caro. Siempre hay que reclamar al vendedor el libre de deudas, la Verificación Técnica Vehicular y asegurarse de que sea el titular, para que la transferencia sea efectiva y en el momento. La mejor forma de ahorrarse dolores de cabeza y hasta problemas legales en el futuro, es hacer los trámites como corresponde, firmando ambas partes en el registro automotor, no antes.
Una de las ventajas históricas de comprar un usado era que no pagaba patentes si su antigüedad superaba los doce años. El gobierno de Mauricio Macri eliminó este beneficio imponiendo un valor mínimo para los autos exentos que prácticamente no deja a nadie sin pagar. Otros distritos nacionales todavía defienden el beneficio a quien conduce un vehículo usado o clásico, y se debe consultar en la oficina de rentas local antes de buscar un determinado modelo.
Finalmente, se debe prestar mucha atención a la disponibilidad y precio de sus autopartes, así como a las complejidades técnicas de cada modelo. Hay coches usados que cautivan y enamoran, a los que no los repara ni Magoya.
¿Nafta, diesel o GNC?
El panorama a futuro de los combustibles fósiles es tan incierto como el cambio climático. Se sabe que algún día las gasolinas serán más caras, aunque no se sabe exactamente cuándo. Mientras tanto, los precios de una u otra se verán afectados, como se vieron afectados en el pasado. A comienzos de la década, los coches diesel eran más buscados, ya que entonces el gasoil costaba exactamente la mitad que la nafta. Actualmente, la diferencia es mínima.
Por otra parte, el gas natural comprimido sigue siendo la alternativa más económica, aunque su gran punto en contra es la limitada autonomía entre cargas. Por otra parte, los equipos de GNC necesitan un mantenimiento regular, y comprar un vehículo usado con un equipo de gas defectuoso puede significar una explosión por los aires envuelto en una bola de fuego. Los equipos de GNC más modernos, conocidos como “de quinta generación”, ofrecen un consumo más eficiente, pero la inversión puede ser de hasta seis mil pesos. No debe olvidarse que la instalación de un equipo de gas en un coche nuevo anula la garantía. Y hay que aprovechar las bondades de los navegadores GPS, que proveen la ubicación de todas las estaciones de GNC, para poder establecer los puntos de aprovisionamiento en un viaje largo.
Más importante que la fuente de energía es su consumo. Ese cálculo permite detectar la verdadera conveniencia de una opción por sobre otra. El consumo se mide en litros cada 100 kilómetros, y en distintas situaciones de manejo: en ciudad, en ruta o mixta. Un consumo de diez litros cada cien kilómetros en ruta es considerado alto, mientras que uno de cinco es más que deseable. La mayoría de los vehículos nuevos encuentra su consumo promedio entre estos dos valores.
Finalmente, no debe perderse de vista que la mejor forma de ahorrar en combustible es manejando más despacio. La diferencia de consumo de un mismo vehículo puede resultar sorprenderte si se lo conduce a 90 kms/h o a 120.
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