Por Pablo Colombo (*)

“Buenas tardes, quisiera pagar mi compra de supermercado con un crédito automático que pagaré en el mejor de los casos el mes que viene… dígame donde firmo”.

Suena raro, ¿no? Pero esto es lo que hacemos cuando, en vez de usar el efectivo, sacamos nuestras tarjetas de crédito para pagar, por ejemplo, el consumo del supermercado. Tomamos un crédito automático que VISA, MasterCard o American Express nos da y postergamos su cancelación, como mínimo un mes.

Esto implica que empezamos el mes siguiente debiéndole a…

la tarjeta de crédito por algo que consumimos el mes pasado. Es decir que si nuestro ingreso mensual es de $ 1000 y tenemos un pendiente con la tarjeta de crédito de $ 50 del mes anterior por un consumo de supermercado, nuestro ingreso “para no endeudarnos más” es de $ 950.- (los $ 1000 cobrados menos los $ 50 que ya debemos al iniciar el mes a la tarjeta de crédito).

Esto, que suena a perogrullo, es muchas veces pasado por alto en nuestros presupuestos y nos puede generar varios dolores de cabeza.

Ejemplo: “¿Cómo que no alcanza la plata? Si ganás $ 1000… ¿dónde está la plata que falta?” Pues bien, la plata está ahí, en un consumo del mes anterior que decidimos (por opción o necesidad) no pagar y postergar hasta el mes próximo.

Mi consejo: aproveche los descuentos que le hacen las tarjetas, sume puntos, millas o kilómetros… PERO (y subrayo el “pero”, lo pongo en MAYUSCULA y NEGRITA) cancele su saldo antes de que termine el mes. Si tiene destinados $ 50 para supermercado, y paga con tarjeta, no se gaste esos $ 50 en otra cosa; precancele su tarjeta de crédito y sea libre el mes próximo.

 

(*) Pablo Colombo es Lic. en Administración y Contador Público

licpablocolombo@gmail.com