Por Claudio Bodean (*)

Cuando pasás por un mal momento, seguramente te sentís mal emocionalmente hablando, te ponés triste, deprimido y no sabés qué hacer. No te preocupes, prestá atención a estos tres consejos para saber cómo cambiar ese estado de ánimo y salir de ese pozo tan oscuro, en el cual no encontrás guía, por la depresión en la que estás inmerso.

No te preocupes, ocúpate.

Cuando nos preocupamos nos estamos enfocando en lo malo (el problema a solucionar), nuestra mente deja de buscar soluciones, sin darnos cuenta estamos frenando nuestra creatividad. Aquí lo importante no es preocuparnos, sino ocuparnos.

Te preguntarás ¿ocuparnos en qué? Muy bien: primeramente en tener fe, creer en nuestra capacidad para salir adelante, tener confianza en las decisiones que tomamos, en ser conscientes que no todas las cosas dependen de nosotros. Sin embargo, nosotros tenemos que dar un 100% y más de empeño en lo que realicemos, para que las cosas salgan bien y estén bien.

Si le ponemos más atención a los malos resultados que estamos teniendo en nuestra vida, seguiremos teniendo más lo mismo, porque la mente está centrada en esa situación. Lo que debemos hacer es cambiar nuestra atención a cosas positivas, así, tendremos resultados positivos. Dios tiene el control de lo imposibl

Tené paciencia

Cuando nos encontramos en una situación mala por así decirlo, es difícil salir adelante, pero dejame decirte que es temporal, nada es para siempre, así es la vida. Nadie nos dijo que íbamos a vivir sin problemas, sin adversidades; todos los seres humanos en nuestro vivir tendremos lecciones de vida y es así como vamos a crecer. Si no hay lección no hay crecimiento, así de simple. La paciencia es la clave, no te desesperes si las cosas no andan bien. La paciencia es amarga pero su fruto es muy dulce.

Sonreí

Sólo tenés que decir “sí” a la vida, ser feliz, vivir intensamente cada momento. Eso hará la diferencia; no dejes que los problemas te quiten una sonrisa, no te dejes vencer por la energía negativa que sólo te hace daño. Hay que aprovechar y vivir las cosas buenas que la vida nos ofrece y no distraernos. Las excusas no son válidas, que no pase por tu mente lo siguiente: “es que no soy inteligente”, “es que no tengo estudios”, “es que soy pobre”, “es que yo no puedo”, “es que no tengo tiempo”… si te creés esto te paralizarás y no podrás resolver nada. Los seres humanos somos expertos en ponernos obstáculos e inventarnos una y mil excusas para no enfrentar una situación. Con esto nos bloqueamos fácilmente y creemos que no podremos. Cambiá lo negativo por lo positivo. Y depositá tu fe en Dios tu Creador. Él te hizo inteligente, triunfador/a, no te dejará, todo será posible.

Estimado, para finalizar, soñá y cada sueño convertilo en realidad de la mano de Dios, luchá por lo que querés y mantené tu atención en tus metas; no te dejes influenciar por las cosas negativas de la vida.

(*) Claudio Bodean es operador terapéutico.

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