Deprimidos, abandonados, despechadas, maltratadas. Lastimados, usados, abusados. En el mundo hay millones de hombre y mujeres, niños y niñas que sufren. Muchas veces fruto de sus acciones, pero también sin culpa, otros los convierten en víctimas.

También hay gente que está “bien”, que tiene trabajo, dinero, familia, éxito, pero en el corazón hay un vacío que tiene la forma de Dios, del Creador.

Fuimos hechos para estar con Dios, disfrutar de la creación, de su amor… pero nos apartamos, nos apartaron y no sabemos cómo volver. Las distracciones de la vida nos mantiene ocupados para que no pensemos en eso, para que no sintamos ese vacío; pero la realidad es que nada funciona y si lo hace es por un tiempo.

Dios envió a Jesús para que notemos esa falta, para que tengamos el camino de vuelta iluminado y Jesús nos llama de mil maneras. Si oímos su voz, sabremos cómo volver, cómo seguir el camino para encontrar nuestro lugar en el mundo… Abrazados a Jesús.

Maximiliano Domínguez Odriozola