En estos días, se ha debatido mucho acerca del film “Cincuenta sombras de Grey”, una historia de amor entre Ana y Christian Grey que contiene muchas mentiras sobre el amor y la sexualidad.

La historia se trata de Christian, un hombre inmensamente rico y se presenta como “la fantasía sexual” más interesante para las mujeres. En realidad, la historia muestra que el protagonista es una persona gravemente dañada por un abuso que sufrió durante su adolescencia. 

A los 15 años mantuvo una relación sumisa-dominante con una amiga de su madre y esto lo dejó “perdido y con 50 sombras”. Sus obsesiones, debidas a su pasado como víctima, se tiñen de erotismo (realmente pornografía) para hacer del libro un negocio millonario. La realidad, es que si a nosotros nos pasara eso, nos llevaría a la consulta de un psicólogo.

La trama de la película quiere naturalizar como “amor” lo perverso y tomar como sexy un acto de violencia y sujeción, y esto solo lleva a definirla como una “historia del anti – amor”. 

El amor es sufrido, no el resultado del sufrimiento. 

La relación entre los protagonistas es violenta, caracterizada por el acoso y la intimidación; el autor la envuelve en erotismo y la presenta como algo “sexy” y deseable, pero más bien es un relato de sexismo ya que muestra claramente al varón como superior de la mujer y a esta superioridad justificando la…

opresión y desigualdad de trato y oportunidades. 

Con certeza puedo decir que hay violencia porque hay acoso, intimidación, opresión, sujeción y aislamiento. Tengamos en cuenta también que, en la realidad, en algunos casos el oprimido consiente en mantenerse en esa relación, de modo enfermizo y traumático cree que lo disfruta y hasta parece justificar al opresor. (En este caso con el consentimiento que da la protagonista intenta borrar el acoso que se ejerce sobre ella).

Historias como éstas muestran el abuso emocional que hoy se ve en las interacciones de la pareja, incluyendo elementos de acoso e intimidación. 

Generaciones anteriores han enseñado a las mujeres que el dolor y la sumisión son necesarios, y a los hombres que las mujeres quieren un hombre que las controle e intimide, lejos está todo esto del propósito de Dios para con la relación de pareja y practica del amor. 

San Pablo nos enseña que “el amor es sufrido, es benigno… no hace nada indebido ni busca lo suyo, no se irrita ni guarda rencor, que no Goza de la injusticia.” (1 Co.13.4-8). Por lo cual, la relación y el amor en una pareja deben practicarse con el modelo de amor que Dios nos enseñó. 

Amando al otro como a mí mismo, tratándolo como objeto frágil, ayudar y levantarlo cuando decae y transitando el camino del acuerdo. Disfrutando a este ser como único, no como quien mantiene las “sombras” de mi pasado de dolor, ni quien debe cobrarse las deudas que me ha dejado el fracaso de amores pasados.

Creo que el mayor problema que tenemos como sociedad, incluyendo a la iglesia cristiana, es tener que tomarnos el tiempo para explicar y defender el “por qué no” de ciertas cosas y prácticas que nos conducen al hedonismo y desamor, cuando en realidad tendríamos que ocuparnos en mantener bien en alto la bandera del amor, del perdón, del disfrute, de la vida plena. 

Si miramos lo que Dios nos muestra en la Biblia, veremos que si reforzamos nuestra convicción, fundamento y bases bíblicas, no nos preocuparía tanto que literatura y film de este tipo sean taquilleras.

Lo que preocupa como cristiano, es ver en los muros de las redes sociales de muchos de nuestros adolescentes y líderes imágenes o comentarios de esta película. Pienso que nos estamos “transformando” de acuerdo a los deseos de esta sociedad corrompida y lo que es aun peor “queriendo llamar a lo malo como bueno”. 

Libre albedrio. 

Dios nos permite elegir. Pero nos olvidamos que la libertad a la cual Dios nos invita es a aquella que se produce como consecuencia de “conocer la verdad”. 
Propongo que como cristianos, proclamemos el amor, la santidad, lo lindo que es vivir y disfrutar los proyectos en pareja. 
Mostremos a la sociedad qué bueno es amar al otro como a uno mismo, respetando y tolerando, sin aguardar nada a cambio.

Nadie nos prohíbe ver la película y tampoco nadie te aconseja hacerlo. Dios te permite todo, pero recordá que toda acción tiene su consecuencia, y si estás en la búsqueda de sensaciones nuevas elegí hacerlo todo por amor, sacá la necesidad y los miedos que solo te llevan a la práctica del “amor” sin amor. 
La mejor historia de amor es la que Dios tiene preparada para que vos puedas vivir, pero apoyada en los cimientos de emociones y espíritu sano. 
Demos a nuestro entorno, el ejemplo de que lo sano es más deseable que lo destructivo, que preferimos la santidad como estilo de vida, y de propia voluntad nos abstenemos de todo aquello que nos destruya. 

 

 

Leticia Natalia Pérez

Consultor Psicológico

leticia.perez@hotmail.com.ar